viernes, 25 de abril de 2014

Understand the Israeli – Palestinian Apartheid In 11 Images

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All the graphics are from the site Visualizing Palestine, a site dedicated to creating informative and impactful graphics about the troubled region. Check out many more of these images on their site
1. The Forced Exile of The Palestinian People
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2. Maintenance of the Occupation
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3.  Continued Displacement and Destruction
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4. A Pattern of Violence and Aggression
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5. Illegal Detention
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6, 7 & 8. Segregation of Resources

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9 & 10. Segregation of Travel
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11. The Wall
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http://thrivalroom.com/understand-israeli-palestinian-apartheid-11-graphics/
Gráficos en http://visualizingpalestine.org/

jueves, 24 de abril de 2014

Los partidos palestinos Al Fatah y Hamás anuncian la reconciliación

CIUDAD DE GAZA.- En un nuevo intento por superar siete años de guerras internas y luchas políticas , las facciones Hamas y Al-Fatah, una al mando de Gaza y la otra de Cisjordania, accedieron ayer a formar un gobierno de unidad y convocar a elecciones para todos los territorios palestinos.
El anuncio fue recibido con sonrisas y aplausos en los territorios palestinos, y con hostilidad y malestar en Israel, que bombardeó de inmediato Gaza y acusó al presidente Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), de sabotear el proceso de paz en Medio Oriente.
"[Abbas] tiene que escoger. ¿Desea la paz con Hamas o la paz con Israel? No se puede tener las dos. Espero que escoja la paz; hasta ahora no lo ha hecho'', había advertido, poco antes del anuncio, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Desestimando la advertencia, Ismail Hanniyah, primer ministro del gobierno de Hamas, la organización extremista que gobierna en Gaza, y Azzam al-Ahmad de Al-Fatah, el enviado de Abbas, que administra Cisjordania, hicieron público el acuerdo en una conferencia de prensa conjunta. "Hemos convenido una agenda para poner fin a la división", dijo Hanniyah.
La fractura entre Al-Fatah y Hamas se remonta a 2007, cuando tras meses de desencuentros y actos violentos los islamistas se hicieron con el control de la Franja de Gaza por la fuerza, tras enfrentarse a las milicias leales al presidente Abbas. Desde entonces, Hamas gobierna en Gaza y la ANP en Cisjordania
Si bien en el pasado se anunciaron acuerdos similares, que luego nunca se llevaron a la práctica, la novedad reside en el hecho de que esta vez se establecieron fechas aproximadas para unas condiciones que ya fueron aceptadas por ambas partes en los pactos de Doha de 2012: la primera, la formación de un gobierno de unidad nacional, presumiblemente bajo el liderazgo de Al-Fatah, en cinco semanas, y la segunda, la celebración de elecciones, seis meses después de que éste comience a ejercer.
Si esos plazos se respetaran, el gabinete de transición estaría listo la primera semana de junio y los comicios se podrían convocar en enero de 2015. El acuerdo con Hamas se alcanzó seis días antes de que venza el plazo de nueve meses que israelíes y palestinos se dieron para negociar, y, con relación a ello, Abbas refutó ayer a Netanyahu al afirmar que "no hay contradicción alguna entre la reconciliación y la negociación".
"Estamos comprometidos con el establecimiento de una paz justa basada en una solución de dos Estados, de conformidad con las resoluciones internacionales", aseguró Abbas.
Estados Unidos, no obstante, que al igual que Israel considera a Hamas una organización terrorista, estimó que el acuerdo podría afectar seriamente las negociaciones palestino-israelíes, reactivadas en julio pasado por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y que actualmente se hallan en un callejón sin salida.
Israel, en tanto, suspendió la reunión que sus negociadores iban a celebrar anoche con los palestinos para tratar de prolongar las negociaciones más allá del plazo original de nueve meses y lanzó un bombardeo selectivo en la Franja de Gaza, que causó dos heridos leves.
www.lanacion.com.ar

sábado, 19 de abril de 2014

Vivir en un mundo de fantasía o como escribir sobre Palestina para los principales medios de comunicación


Palestine Chronicle
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

"Hágase la cuenta de que Estados Unidos es un 'intermediario honesto'".
Mientras el  secretario de Estado de los EE.UU. John Kerry corre de un país a otro en un intento (en apariencia) desesperado de último minuto para salvar a la última ronda de conversaciones falsas de "paz" entre israelíes y palestinos a punto de derrumbarse, los periodistas de los medios de comunicación lo están siguiendo debidamente, informando sobre cada una de sus palabras, como si el destino del mundo dependiera de ello. Por ejemplo:
"Las conversaciones se han disparado en un callejón sin salida, ya que cada lado acusa al otro de mala fe y pone obstáculos en el camino de una resolución," escriben Michael Gordon e Isabel Kershner en el New York Times. "Preocupado de que el proceso se encontraba en peligro de colapsar, Kerry hizo un llamamiento público a los líderes para que protagonicen y no permitan que el proceso se deteriore más" ("Israel detiene la liberación de prisioneros mientras las conversaciones entran en un callejón sin salida”).
"Mr. Kerry ha timoneado hacia atrás y hacia delante por las negociaciones con Israel y los palestinos en las últimas semanas ", jadea la BBC. "Sin embargo, Washington ha expresado su exasperación ante lo que denomina ‘acciones unilaterales inútiles' adoptadas por ambas partes" (" Kerry pide un "chequeo resl" en las conversaciones de paz del Medio Oriente "). Pobre señor Kerry, ¿qué ha de hacer?
"Los EE.UU. comenzaron el  viernes una nueva y dolorosa evaluación después de 15 meses en la búsqueda de un acuerdo cuyo fracaso, según dijeron funcionarios estadounidenses  pone en riesgo de fomentar acciones palestinas violentas contra la ocupación israelí y nuevos llamados en Europa para un boicot económico a Israel", escribieron  Jay Solomon, Carol Lee, y Nicolas Casey en el Wall Street  Journal ("La Casa Blanca de estancamiento en las negociaciones en el Medio Oriente"). (Sí, tres personas fueron necesarias para escribir esa tontería.)
Sin embargo, más allá de repetir palabra por palabra lo que Kerry y otros funcionarios dicen, ninguno de estos informes explica en realidad algo sustancial, dejando típicamente al lector en estado de confusión e indiferencia. De tal manera que, basados sobre este y, literalmente, cientos de artículos semejantes publicados  durante varias décadas en los medios tradicionales, han creado una guía para los aspirantes a los taquígrafos corporativos, perdón, los periodistas; particularmente aquellos que desean escribir sobre Palestina y el llamado "conflicto israelí / palestino".
En primer lugar, nunca hablar de la Nakba, la vigorosa destrucción de Palestina en 1947/1948 por los sionistas europeos. Aunque esta es la causa raíz del "conflicto", es un tabú-así que de eso nunca se habla. Ni mencionar la destrucción de los más de 630 pueblos palestinos que fueron re poblados y luego destruidos por esas mismas fuerzas sionistas.  Tampoco hay que hablar de la limpieza étnica de Palestina, el uso de las masacres y el terror para despoblar las ciudades palestinas como Haifa, Akka (Acre), Safed, Jaffa, Jerusalén, Beersheba, Lida y Ramle por ejemplo. Tampoco sacar a relucir el Plan Dalet, que era el plan maestro sionista de limpieza étnica de Palestina de su población indígena a través de múltiples masacres y el uso del terror.
No debe conectar el Plan Dalet con el Plan Allon, que era el plan para dominar el resto de Palestina en 1967: Gaza, Jerusalén Este y Cisjordania, además del robo del Sinaí de Egipto y los Altos del Golán de Siria. Y no conecte los proyectos del Plan Prawer, que es el actual régimen israelí para desalojar por la fuerza a los beduinos palestinos que quedan en el Naqab (rebautizado "Negev" por los sionistas) y robar sus tierras. No hablar de estos planes porque los israelíes nunca planean robar la tierra de otros, tampoco de matar y limpiar étnicamente a las poblaciones indígenas árabes de allí. Estas cosas pasan. Y están en un "vecindario difícil", después de todo.
Puedes fingir interés por los refugiados sirios e iraquíes, pero ni se te ocurra hablar de los refugiados palestinos, a pesar de que fueran despojados y que viven en campos de refugiados en el Líbano, Siria, Jordania, Gaza y Cisjordania desde hace más de seis décadas y media. No hable de su derecho inalienable a regresar a sus hogares y sus tierras robadas, a pesar de que este derecho se basa en el derecho internacional y es aplicable a todos los pueblos del mundo. Además, no hable con los refugiados palestinos. Punto.
Adoptar términos israelíes/sionistas como propios, aunque sean términos racistas y usted nunca haría uso de ellos por decisión propia. Por ejemplo, hablar de los niños palestinos como "amenazas demográficas" y "bombas de tiempo demográfica." Por supuesto, no cuestionar  cuando los líderes de Estados Unidos como Barack Obama, Bill Clinton o John Kerry se refieren a los niños palestinos como "bombas de tiempo" y "amenazas a la seguridad de Israel”. No pregunte, por ejemplo ", Sr. Kerry, ¿se refiere usted alguna vez a los estadounidenses latinos o afroamericanos o los asiáticos en América como amenazas de bombas demográficas "? A él no le gustará.
Siempre se refieren a la agresión de la resistencia palestina como “terrorismo”. Los  israelíes nunca son terroristas; ellos simplemente están defendiendo sus intereses mediante la ocupación continua y el robo de más tierras palestinas, la demolición de hogares palestinos, arrancando sus olivos, y matando o encarcelando a todo el que se interponga en su camino. Siempre denomine a los palestinos que se niegan a abandonar sus hogares y sus tierras como "militantes".
Culpe a los palestinos cada vez que pueda. Pero, si te sientes generoso, utiliza frases "equilibradas" que comienzan con "Ambas partes." Por ejemplo, "Ambas partes tienen la culpa", "Ambas partes deben hacer concesiones", "Ambas partes deben sentarse a la mesa", "Ambas partes están siendo inútiles", y así sucesivamente. No trate de explicar cómo los palestinos también tienen la culpa si tratan de defender sus hogares, o por llevar a Israel ante la Corte Internacional de Justicia, o utilizar un lenguaje claro y concreto para explicar cómo se está robando sus tierras, exactamente delante de ellos. Estas personas son irrazonables militantes de todos modos.
Utilice términos como "seguridad de Israel" para encubrir el hecho de que Israel se niega a definir sus fronteras y, a la vez, utiliza este hecho para seguir robando tierras palestinas. Además, utilizar este mismo término para encubrir el hecho de que Israel es el único estado en el Medio Oriente que en realidad tiene armas nucleares, ha amenazado con utilizarlas en el pasado, y bien puede amenazar con usarlas de nuevo. Pero si puedes evitarlo, no mencione el programa secreto de Israel, ilegal y que no permite inspección alguna sobre sus armas nucleares. Es un secreto.
Haga de cuenta que este es un conflicto entre dos partes iguales. Utilice frases como "esto es complicado", o "es complejo", en lugar de los hechos históricos establecidos. No hable de colonialismo, despojo palestino, ni de las leyes israelíes del apartheid racistas. No saque a relucir el mapa de la Organización Sionista Mundial, presentado en la Conferencia de Paz de París en 1919, que mostró cómo los sionistas europeos planeaban apoderarse de toda Palestina, así como del sur de Líbano, de Siria los Altos del Golán, partes de Jordania, y partes del Sinaí egipcio. Tampoco muestre este mapa, que está ampliamente disponible en internet  (como aquí). Después de todo, usted no quiere que sus lectores sumen dos más dos. Porque, ya sabe, es complicado.
En cambio, repita una y otra vez que Israel es la "única democracia de Oriente Medio" a pesar de que no hay tal cosa y nunca fue, para empezar. Nunca mencione las más de 50 leyes racistas de Israel  que, entre otras cosas, prohíben a los palestinos e la compra de la misma tierra que les fue robada en 1948 y después. Siempre se refieren a los ciudadanos palestinos de Israel como "árabes israelíes" a pesar de que rechazan el término y son, de hecho, palestinos. No mencione el hecho de que son, en el mejor de los casos, ciudadanos de segunda clase de un estado colonial de colonos y que tienen familia que vive a pocos kilómetros de distancia, en varios campos de refugiados y que no pueden visitar gracias a las leyes racistas de apartheid. Tampoco mencione que estados artificiales coloniales como "Israel" nunca son democracias para los pueblos indígenas que despojan y usurpan.
No mencione el movimiento BDS, boicots, desinversión y sanciones. No mencione que se trata de una campaña internacional no violenta, iniciada por la sociedad civil palestina para boicotear los productos israelíes "hasta que Israel cumpla con el derecho internacional y los derechos de los  palestinos". Pero si tiene que hablar de ello, adopte el lenguaje israelí / sionista de que los palestinos están tratando de "destruir" a Israel, tratando de hacer que el estado rinda cuentas a los principios más básicos del derecho internacional y de la moral.
No vincule o mencione las noticias y análisis de los sitios web que se dedican a la documentación de este "conflicto" con una visión no-corporativa (es decir, un real) punto de vista, como Palestine Chronicle.com, Ma'an News.net, Electronic Intifada. net y Mondoweiss.net, por ejemplo. Estos sitios web tienen la mala costumbre de hablar realmente a los palestinos. Y muchos de los artículos incluso están escritos por los palestinos, también. Imagínese eso. Además, no vincule o cite los sitios web que proporcionan en contexto históricos completo sobre este conflicto supuestamente "complejo". Sitios web como Palestina Remembered.com,  If Americans Knew.org o Palestine Land Society, por ejemplo. Recuerde, el contexto histórico es algo malo y debe evitarse siempre que sea posible.
Haga de cuenta que Estados Unidos es un "intermediario honesto" en estas conversaciones interminables, cuando de hecho lo es todo menos eso. No mencione el hecho de que los EE.UU. financian a Israel por valor de varios miles de millones de dólares al año, lo provee con las armas más peligrosas del mundo, da un trato especial a las empresas israelíes, y da apoyo diplomático ilimitado a Israel, mientras mata, despoja, y de algún modo, abusa diariamente de los palestinos.
Mencione el antisemitismo, los nazis, la Guerra del Peloponeso, y cualquier otra cosa que se le ocurra para justificar el continuo robo de tierras palestinas y la destrucción de la sociedad palestina. No cite líderes sionistas como David Ben-Gurion cuando dijo:
"Si yo fuera un dirigente árabe, jamás llegaría a acuerdos con Israel. Es natural: les hemos quitado su país. Seguro, Dios nos lo prometió, pero ¿qué les importa eso a ellos? Hubo antisemitismo, nazis, Hitler, Auschwitz, pero ¿qué tiene que ver con ellos? Ellos sólo ven una cosa: vinimos aquí y les robamos su país. ¿Por qué deberían aceptarlo? "(Nahum Goldmann, La paradoja judía)
Así podría seguir, pero usted ya entiende la idea.
Por lo tanto, si usted sigue la guía y censura arriba descriptas, redacte, o de otra manera, vuelva a escribir los hechos históricos establecidos, y, sin duda, se convertirá en un gran éxito en su profesión elegida como periodista corporativo, especialmente en América del Norte. Quién sabe, tal vez incluso Hollywood le llamará y tendrá que escribir películas tontas de propaganda directa como Éxodo de Otto Preminger o The Hurt Locker de Kathryn Bigelow, que muestran a los invasores como las víctimas y a quienes se defienden como salvajes ingratos y terroristas. Entiendo que los escritores de fantasía hacen muy buen dinero en Hollywood en estos días.
Roger Sheety es un escritor e investigador independiente. Contribuyó este artículo para PalestineChronicle.com. Síguelo en Twitter @ ibinfalasteen. 

miércoles, 16 de abril de 2014

CONGRESO NACIONAL ALADAA DE ARGENTINA - Bs.As. 2014

1º Circular Convocatoria al

CONGRESO NACIONAL ALADAA DE ARGENTINA
(Asociación Latinoamericana de Estudios Afro-Asiáticos)

Buenos Aires, 7 y 8 de Agosto de 2014
Centro Cultural de la Cooperación

“20 años de Democracia en Sudáfrica”

En 1994, la llegada a la presidencia de Nelson Mandela en Sudáfrica fue una noticia que conmovió al mundo. Fue entonces que millones de sudafricanos, la inmensa mayoría de la población, a quienes el régimen del apartheid les había negado los derechos más básicos (de circulación, de movilidad, de reunión, de libertad de opinión) y también de votar pudieron por primera vez elegir de manera libre y sin ningún tipo de proscripción a sus gobernantes. El recientemente fallecido Nelson Mandela, con una vida dedicada a la lucha por conseguir una sociedad compuesta por ciudadanos iguales ante la ley – que lo llevaron a pasar 27 años en la cárcel - concretó el proyecto de millones de sudafricanos de vivir en democracia. Este año ALADAA Argentina convoca a reflexionar no sólo sobre la experiencia de Sudáfrica y de otros países de África referido a la instauración de regímenes democráticos de mayoría, y sobre las experiencias políticas en nuestra región que desde los 80’s atravesó momentos con distintos significados y niveles de institucionalidad de sus democracias. Este debate tiene implicancias también para los países asiáticos que de manera diversa y compleja también experimentaron estos procesos.

Por estos motivos, proponemos un debate transversal entre los especialistas de las diferentes regiones abarcando alguno de los siguientes ejes transdisciplinares:

Estado
Familia y género
Desarrollo económico
Migraciones
Democracia
Derechos Humanos
Diálogos culturales

La Coordinación Nacional de ALADAA Argentina y la Comisión Organizadora del Congreso, a cargo de las Facultades de Ciencias Sociales y de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, invitan a los docentes e investigadores interesados a acercar propuestas de mesas temáticas, con el objetivo de que todas las líneas de investigación del Asia y el África sean incluidas entre los tópicos del Congreso. Las mismas deben ser presentadas por dos coordinadores, docentes e investigadores de universidades e instituciones terciarias, con un título y una descripción de hasta 300 palabras. La fecha límite para el envío de las propuestas es el 8 de marzo de 2014 a la dirección: aladaa2010@gmail.com

Luego de evaluadas y consolidadas las propuestas recibidas de Mesas temáticas, el cronograma continuará de la siguiente forma:

Envío de resúmenes: lunes 21 de abril

Aceptación de resúmenes: lunes 5 de Mayo

Envío de ponencia: lunes 30 de junio

En la próxima circular se expondrán las Mesas Temáticas y se darán las pautas de presentación de resúmenes y ponencias.

Presidente del Congreso
Liliana Palacios de Cosiansi (UNT)
Presidenta Nacional de ALADAA Argentina

Comisión Organizadora
Marisa Pineau (UBA), Cecilia Onaha (UNLP), Sergio Naessens (UNT), Carolina Mera (UBA), Juan José Vagni (UNC), Marta Maffia (UNLP), Maria Agostina Cacault (UNLP,) Lía Rodríguez de la Vega (UNLZ/UNLaM), Federico Andino (USal,) Alcira Trincheri (UNCom), Marcelo Campagno (UBA).

sábado, 5 de abril de 2014

Los desaparecidos del río Jordán. Naksa Palestina-1967





En muchas guerras, dictaduras y conflictos a nivel mundial se ha aplicado nefasto método de la desaparición forzada con el fin de eliminar a los enemigos y sembrar el caos y el terror. Sólo tenemos que recordar lo acontecido durante las dictaduras de Chile, Argentina, Paraguay, Brasil o Uruguay en el siglo pasado que por intermedio de sus servicios de seguridad se dedicaron a tiempo completo a la tortura y el exterminio de los “elementos subversivos”.

En la historia criminal del sionismo no se ha estudiado a profundidad este capítulo de las desapariciones forzadas. En la Nakba 1948 y de la Naksa 1967 se dieron múltiples casos de masacres y matanzas contra el pueblo palestino cuyas víctimas fueron enterradas en fosas comunes o arrojadas a los ríos, al mar o incineradas para borrar toda huella que los incriminara.

Sus familiares desesperados intentaron denunciar su desaparición ante las autoridades correspondientes, es decir, el ejército de ocupación israelí que, como es de suponer, se disculparon aduciendo que no tenían información al respecto. Entonces, se dirigieron a los organismos internacionales de derechos humanos; a la Media Luna Roja o la ONU a ver si conseguían alguna respuesta favorable aunque todo fue inútil. Se los tragó la tierra.

Las autoridades israelíes tienen mucho que contar al respecto pero se niegan a abrir sus archivos secretos donde seguramente existen documentos, fotografías, películas que pueden dar pistas sobre estos luctuosos hechos. En todo caso nadie se atreve a declarar ni a cooperar en las investigaciones. Se impone la ley del silencio pues de lo contrario serían acusados de traidores a la patria. Ni mucho menos se pueden hacer prospecciones en la franja de seguridad de la frontera con Jordania hoy sembrada de miles y miles de minas antipersona. De ahí que prácticamente sea imposible abrir un proceso judicial o que la Corte Penal Internacional o la Justicia Universal tome cartas en el asunto como si se hizo en Chile, Argentina. El tema de los desaparecidos se mantiene al margen de las negociaciones de paz para no herir susceptibilidades. Sin duda alguna eternamente reinará la impunidad.

Tuvimos la ocasión de entrevistar a una persona que vivió en carne propia uno de estos terribles sucesos. Se trata del Dr. Rizeq Jaffal originario del pueblo de Abu Dis y que perdió a varios miembros de su familia cuando intentaban regresar a su pueblo atravesando la frontera del rio Jordán -cerca del puente Allemby- unas semanas después de que finalizara la Guerra de los Seis Días en 1967. Video: http://youtu.be/7KYCCa_Pzp4

Según nos explicó él en ese entonces la mayoría de los palestinos que huyeron aterrorizados (el recuerdo de la matanza de Deir Yassin seguía vigente) con dirección a Jordania -aproximadamente unos 400.000-se vieron obligados a engrosar los diferentes campamentos de refugiados que se levantaron para acogerlos y otros ya establecidos desde la Nakba 1948.

En 1967 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 237 que instaba a Israel a dar luz verde a la repatriación de refugiados. Según el gobierno de Tel Aviv el derecho al retorno es una reivindicación inaceptable que aniquilaría el carácter sionista del estado de Israel poniendo en peligro su supervivencia. El argumento demográfico, económico y de seguridad es algo innegociable.

Sobra decirlo que antes de la Guerra de los Seis Días los palestinos eran ciudadanos jordanos pues el reino hachemita había conquistado Cisjordania en la guerra del 1948. Así que les unen poderosos lazos familiares, económicos y sociales hasta el punto que el gobierno jordano asume su tutela sin que tenga que intervenir la UNRWA (algo que en realidad no se cumple) Inclusive hasta hoy en día muchos palestinos tienen pasaportes jordanos y son considerados súbditos del rey Abdalá de Jordania.

El Dr. Rizeq Jaffal que en esa época tenía 9 años fue testigo directo del trágico episodio protagonizado por su padre, su hermano, hermana e hijos y varios vecinos de Abu Dis (en total 19 personas) que pretendían regresar a su pueblo clandestinamente aprovechando la oscuridad de la noche. Él se salvó pues fue elegido para pasar en el segundo grupo junto a su madre y otro hermano.

El ejército israelita tras la victoria en la guerra de los Seis Días debía afianzar el control en la frontera del rio Jordán ante las previsibles tentativas de infiltración por parte de los propios refugiados o los guerrilleros fedayines. En 1968 los hostigamientos llegaron a su punto álgido cuando Israel invade Jordania y ataca los campamentos de la resistencia palestina situados en el Karameh (donde Arafat tuvo su bautizo de fuego)

Por orden de Moshe Dayan, Ministro de Defensa, de Isaac Rabin, jefe del Estado Mayor del Ejército y del primer ministro Levi Eshkol se crearon comandos integrados por francotiradores y patrullas de los cuerpo de élite del Tzahal especializados en cazar a cualquiera que intentara entrar clandestinamente en los territorios ocupados. La única forma de impedir que regresaran los refugiados era escarmentándolos a punta de balas y bombazos.

Se tiene poca información sobre los cientos de casos de desapariciones forzadas porque fueron eliminados en acciones de “legítima defensa”, según la jerga empleada por el gobierno israelí- pues venían previsiblemente a cometer atentados terroristas en el valle del Jordán, Wadi Araba o Eilat.

Además sus familiares impotentes prefieren guardar silencio pues no hay ninguna posibilidad de hacer justicia y se conforman con mantener viva su memoria colgando en las paredes de sus casas las fotos de los mártires para que al menos no queden sepultados en el olvido.

Los desterrados regresaban por amor a su patria pues allí habían dejado sus casas, sus campos de labor, sus familiares y amigos, allí estaban sus raíces y su identidad y así se comprende que arriesgaran sus vidas. Por eso no nos cansaremos de repetir que el derecho al retorno es la verdadera hoja de ruta hacia la paz.

sábado, 29 de marzo de 2014

Arabia Saudita, sitiada y temerosa


Durante mucho tiempo, al régimen saudí se le ha considerado pilar de estabilidad en Medio Oriente; el país convocaba respeto y prudencia de todos sus vecinos. Esto no es ya cierto, y los primeros en reconocerlo son los jugadores internos en el régimen. Hoy se sienten sitiados por todas partes y están bastante temerosos de las consecuencias de los disturbios en Medio Oriente para la supervivencia del régimen.
Este vuelco deriva de la historia de Arabia Saudita. El reino mismo no es muy viejo. Fue creado en 1932, mediante la unificación de dos reinos más pequeños de la península arábiga: Hejaz y Neid. Era una parte del mundo aislada y pobre que se había liberado a sí misma del dominio otomano durante la Primera Guerra Mundial, y que vino a estar bajo el eje paracolonial de Gran Bretaña.
El reino estaba organizado en términos religiosos por una versión del islam sunita llamado wahabismo (o salafismo). El wahabismo es una doctrina de tipo puritano muy estricta que fue notablemente intolerante no sólo hacia las religiones diferentes al islam, sino hacia las otras versiones del islam mismo.
El descubrimiento del petróleo habría de transformar el papel geopolítico de Arabia Saudita. Fue una firma estadunidense, después llamado Aramco –no una firma británica– la que logró conseguir los derechos de prospección en 1938. Aramco buscó la asistencia del gobierno de Estados Unidos para explotar los campos.
Una consecuencia del interés de Aramco, combinado con la visión que tuvo el presidente Franklin Roosevelt del futuro geopolítico de Estados Unidos, fue la ahora famosa reunión de Roosevelt con el gobernante de Arabia Saudita, Ibn Saud (y que en ese momento pasó casi desapercibida). Esta reunión ocurrió el 14 de febrero de 1945, a bordo de un destructor estadunidense en el mar Rojo. Pese a la grave enfermedad de Roosevelt (habría de morir dos meses después) y a la falta de experiencia alguna respecto de la cultura y la tecnología occidentales por Ibn Saud, los dos líderes lograron forjar un respeto mutuo y genuino. El intento de deshacer esto por el primer ministro Winston Churchill en una reunión que de inmediato arregló resultaría ser bastante contraproducente, porque fue visto como arrogante por Ibn Saud.
Aunque buena parte de la discusión privada de cinco horas entre Roosevelt e Ibn Saud estuvo dedicada a la cuestión del sionismo y Palestina –acerca de lo que tenían visiones bastante diferentes–, la consecuencia real de más largo plazo fue el arreglo de facto por el que Arabia Saudita coordinó y controló las políticas de producción de crudo mundiales para beneficio estadunidense, a cambio de lo cual Estados Unidos ofreció garantías de seguridad militar de largo plazo a Arabia Saudita.
Para Estados Unidos, Arabia Saudita se volvió una dependencia paracolonial de facto, lo que, sin embargo, permitió que la extensa familia real creciera en riqueza y que se modernizara –no sólo en su habilidad de utilizar tecnología, sino aun en el sentido cultural, flexibilizando en sus vidas muchas de las restricciones del islam wahabita. Fue un arreglo que ambas partes apreciaron y nutrieron. Y funcionó bien hasta la segunda mitad de la primera década de 2000. Dos eventos importantes alteraron el arreglo. Uno fue la decadencia política de Estados Unidos. El segundo fue la llamada primavera árabe y lo que los saudíes percibieron como sus consecuencias negativas por todo el mundo árabe.
Desde el punto de vista de Arabia Saudita, la relación con Estados Unidos se amargó por varias razones. La primera fue que los saudíes sintieron que la anunciada reorientación Asia-Pacífico que remplazaba la (por muchos años) dominante orientación Europa-Atlántico de Estados Unidos implicaría una retirada de su activo involucramiento en la política de Medio Oriente.
Los saudíes vieron ulteriores evidencias de esta reorientación en la disposición de Estados Unidos a entrar en negociaciones con el gobierno iraní y el gobierno sirio. De modo semejante, se sintieron mal por el anunciado retiro de tropas de Afganistán y por la clara renuencia a involucrarse en otra guerra en Medio Oriente. Sintieron que ya no podían contar con la protección militar estadunidense si llegara el caso de necesitarla. Por tanto decidieron jugar sus cartas independientemente de Estados Unidos y, de hecho, contra las preferencias de ese país.
Entretanto, sus relaciones con otros grupos islámicos se hicieron más y más difíciles. Tuvieron mucho cuidado de cualquier grupo que estuviera vinculado con Al Qaeda. Y por buenas razones, dado que hacía mucho tiempo que Al Qaeda había dejado claro que buscaba el derrocamiento del régimen saudí existente. Una cosa que los preocupaba especialmente eran los ciudadanos saudíes que se fueron a Siria y se involucraron en layihad. Temían, recordando la historia pasada, que estos individuos regresaran a Arabia Saudita, listos para subvertirla desde dentro. De hecho, el 3 de febrero, por decreto real (una rara ocurrencia), los saudíes ordenaron el regreso de todos sus ciudadanos. Buscando controlar su modo de retornar, intentaron dispersarlos desde sus avanzadas para minimizar su capacidad de crear organizaciones internas. Parece dudoso que estos jihadisobedecieran. Consideran este edicto un abandono del régimen saudí.
Además de los potenciales adherentes a Al Qaeda, el régimen saudí ha tenido una relación difícil con la Hermandad Musulmana de mucho tiempo atrás. Aunque la versión que del islam tiene esta última es también salafista, y en muchos aspectos semejante al wahabismo. Hay dos diferencias cruciales. La base principal de la Hermandad Musulmana ha sido Egipto, mientras la base wahabita está en Arabia Saudita. Así que, en parte, esto siempre ha sido una competencia por ver cuál sede es la fuerza geopolítica dominante del Medio Oriente.
Hay una segunda diferencia. Debido a su historia, la Hermandad Musulmana siempre ha mirado a los monarcas con ojo agrio mientras el wahabismo se ligó cercanamente con la monarquía saudí. El régimen saudí no ve bien la diseminación de un movimiento al que no le importe un derrocamiento de dicha monarquía.
Y aunque alguna vez tuvieron buenas relaciones con el régimen baathista en Siria, esto ahora es imposible debido a la intensificada polarización entre sunitas y chiítas en Medio Oriente.
La falta de aprecio de los saudíes hacia los laicistas, los simpatizantes de Al Qaeda, los que respaldan a la Hermandad Musulmana y el régimen chiíta baathista, no deja ningún grupo obvio al cual respaldar en Siria. Pero no apoyar a nadie no protege ninguna imagen de liderazgo. Así que el régimen saudí manda armas a algunos cuantos grupos y pretende que hace mucho más.
¿Es Irán realmente el gran enemigo? Sí y no. Pero para limitar el daño, el régimen saudí está involucrado secretamente en conversaciones con los iraníes, conversaciones cuyos resultados son inciertos, dado que los saudíes creen que los iraníes buscan alentar a los chiítas a que hagan erupción en Arabia Saudita. Y pese a que el número total de chiítas en Arabia Saudita es incierto (tal vez 20 por ciento), están concentrados en la esquina sudeste, precisamente el área de mayor producción petrolera.
Casi el único régimen con el que los sauditas están en buenos términos es el de Israel. Comparten la sensación de estar sitiados y temerosos. Y ambos se involucran en el mismo tipo de tácticas políticas de corto plazo.
El hecho es que, en lo interno, el régimen saudita tiene pies de barro. La élite interna está ahora cambiando –de la llamada segunda generación, los hijos de Ibn Saud (los pocos hijos sobrevivientes son bastante ancianos), a los nietos. Es un grupo grande que no ha sido probado y que podría ayudar a derrumbar la casa en su competencia por llenarse las manos con los despojos, que son todavía considerables.
Los saudíes tienen buenas razones para sentirse sitiados y temerosos.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/03/15/index.php?section=opinion&article=020a1mun
Traducción: Ramón Vera Herrera

sábado, 22 de marzo de 2014

La llama de la revolución sigue ardiendo

Entrevista a Gilbert Achcar, Profesor en la School of Oriental and African Studies de la Universidad de Londres


http://badiltawri.wordpress.com/


-Eric Ruder: Al comienzo del año 2011, las revueltas árabes suscitaron una inmensa esperanza. Sin embargo, hoy parece que se han transformado en su opuesto, una inmensa desesperación bajo el peso de los recientes acontecimientos en Siria, en Egipto, en Túnez, etc. ¿Cómo podemos interpretar las revueltas árabes tres años después de haberse iniciado?

-Gilbert Achcar: Creo que la euforia suscitada a principios de 2011 de hecho estaba injustificada, lo mismo que la visión lúgubre que se puede encontrar más tarde. Se trata, más bien, de reacciones impresionistas ante los acontecimientos.
El movimiento inicial del levantamiento de masas con inmensas movilizaciones en varios países suscitó, sin duda, muchas esperanzas. Es comprensible. Pero era y sigue siendo importante reconocer que lo que está en juego es algo más que cambiar la forma del régimen político, lo que se llama una transición democrática. Últimamente, estas revueltas se enfrentan al desafío de cómo lograr cambios más radicales frente al núcleo duro del Estado que está formado por las fuerzas armadas.

Es una coraza mucho más difícil de romper que el retrato de Mubarak en Egipto o Ben Ali en Túnez durante las primeras semanas de la insurrección. Las movilizaciones de masas llegaron a derrocar a los dirigentes de esos dos países pero el “Estado profundo”, la columna vertebral del antiguo régimen, sigue ahí, lo que significa que el antiguo régimen sigue bien asentado y que hay más continuidad que cambios entre las condiciones que existen hoy y las que existían antes.

En un país como Siria, en el que las fuerzas armadas están vinculadas orgánicamente a la familia reinante, incluso esta etapa inicial de derrocamiento del régimen no puede llevarse a cabo sin deshacer el núcleo duro del Estado; de esta manera, en Siria, hemos visto evolucionar los acontecimientos inexorablemente hacia una guerra civil después de varios meses de represión cada vez más sanguinaria contra una insurrección desarmada.

En estos tres países, las dificultades son inmensas. En ninguno de ellos se trataría de un proceso breve -menos aún de una “primavera”- que acabaría con la organización de elecciones libres como en el caso de Egipto y Túnez.

El elemento clave que hay que tener en cuenta es que en 2011 se inició un proceso revolucionario a largo plazo, que tiene su origen en decenios de estrangulamiento económico debido a la naturaleza del régimen social imperante. En realidad, nos encontramos en las primeras etapas de este proceso revolucionario. Se prolongará durante muchos años, si no son decenios.

Sin duda, sigue habiendo espacio para la esperanza mientras la determinación del movimiento de masas perdure en su voluntad de conseguir los principales objetivos sociales que, al inicio, movieron a la mayoría de las personas que participaron en las revueltas. Pero debiera ser una esperanza realista, junto con la auténtica compresión de las dificultades de la tarea.

-¿Nos puedes decir algo más sobre los desafíos de Egipto?

-Lo que se produjo en Egipto en 2011 era un cambio superficial. Solo se cortó la punta del iceberg: la familia de Mubarak y sus acólitos más próximos. Eso fue todo. No debiéramos olvidar que Mubarak fue derrocado por un levantamiento de masas pero combinado con un golpe militar.

Lo que se produjo el 11 de febrero de 2011 quizás pueda ser calificado mejor como un golpe, parecido al que vimos el 3 de julio de 2013, en el sentido de que el ejército apartó a Mubarak del poder para tomarlo directamente en sus manos. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) tomó el poder como junta militar; por tanto, era un golpe militar en su sentido más clásico, ejecutado con el telón de fondo de una inmensa movilización de masas.

Incluso antes del golpe, en el momento álgido, puse en guardia de una vez por todas contra las esperanzas en el ejército, porque es la verdadera columna vertebral del Estado egipcio desde hace varios decenios. La idea de que la situación contra la que se levantaba el pueblo egipcio cambiaría por la mera retirada de Mubarak era una ilusión falsa; más aún debido al hecho de que fue derrocado por miembros de la columna vertebral de su régimen.

En realidad, el derrocamiento de Murabak estaba destinado a preservar la continuidad del Estado. Se trataba, pues, de un golpe conservador. En el caso egipcio, intentar salvar el régimen sacrificando su cabeza era posible por la relativamente acentuada institucionalización del Estado. En otras palabras: la institución es más importante que su dirigente.

El propio dirigente no era más que un producto de la institución, es decir, el ejército. Esta característica del Estado egipcio se puede aplicar igualmente al Estado tunecino. Sin embargo, en la mayoría de los estados de la zona, como las monarquías petroleras o las monarquías que ellas mismas se denominan “repúblicas” como la de Libia o la de Siria o en su caso, el Irak de Sadam Hussein antes de que el régimen fuera derrocado por Estados Unidos, esta característica no existe.

No obstante, en Egipto era obvio que el golpe no pondría fin a la agitación. En efecto, después de un breve periodo de euforia, el pueblo tuvo que hacer frente a la dura realidad de la continuidad del régimen. Se alzó contra esto una vez más, y asistimos a múltiples movilizaciones a partir de finales de 2011.

De nuevo, la situación era muy tensa en Egipto. Luego se produjo la elección de los Hermanos Musulmanes y de Mohamed Morsi como presidente. Morsi fue el ganador en la segunda vuelta de las presidenciales porque los electores querían impedir que el antiguo régimen se impusiera de nuevo (con su candidato Ahmed Chafik). Morsi contó con muchos electores que no habían votado por él en la primera vuelta. En la segunda vuelta era la opción por defecto.

Para estos últimos, lo mismo que para la mayor parte de lo que le votaron en la primera vuelta con la esperanza de que los Hermanos Musulmanes resolvieran los problemas clave del país, en especial en el ámbito social y económico, Morsi suscitó una considerable decepción.

Además, los Hermanos Musulmanes se comportaron con tal arrogancia, que todo el mundo acabó por estar convencido de que intentaban apoderarse del control de todas las instituciones del Estado. Esto suscitó grandes temores en las otras fuerzas: los hermanos Musulmanes incluso llegaron a enajenar otras corrientes islamistas fundamentalistas como los salafistas.

La cólera contra Morsi volvió a activar ell movimiento de masas, tanto las huelgas obreras como, en general, otras luchas y conflictos sociales. Todo ello culminó en la más grande manifestación vista nunca en Egipto, la del 30 de junio de 2013. Una vez más se repite el escenario desarrollado en febrero de 2011. El ejército interviene para derrocar al presidente.
El hecho de que Morsi haya sido elegido en unas elecciones libres, a diferencia de Mubarak, no cambia que en los dos casos, se trate de un golpe. Este hecho no se modifica porque Morsi perdiera su legitimidad tras haber sido elegido en unas elecciones relativamente libres y equitativas. Fue elegido en circunstancias revolucionarias con un mandato del pueblo y traicionó este mandato. En consecuencia, el pueblo deseaba deshacerse de él. En este sentido, era el resultado de un movimiento de masas que ejercía el derecho profundamente democrático de revocar a alguien elegido oficialmente.

El problema actual en Egipto es que solo hay dos fuerzas importantes organizadas. La primera, sin duda, es el ejército, columna vertebral del antiguo régimen que al mismo tiempo es una fuerza social y política, no únicamente solo una institución militar. La segunda, que se opone al antiguo régimen, está formada por los Hermanos Musulmanes con su inmensa maquinaria organizativa.

Los jóvenes del movimiento Tamarod (Rebelión) lograron iniciar una movilización gigantesca pero no tenían capacidad organizativa para derrocar a Morsi que era apoyado por el considerable aparato político de los Hermanos Musulmanes. A semejanza de lo ocurrido en 2011, el movimiento popular se apoyó en el ejército para derrocar al presidente.

Por supuesto, el ejército utilizaba el movimiento de masas contra Morsi como una posibilidad para deshacerse de él, porque consideraba que el intento de los Hermanos Musulmanes de alcanzar el control sobre el Estado era una amenaza mayor; del mismo modo, la influencia de la Cofradía en los mecanismos de poder era sentida como una amenaza por los liberales y por el conjunto de la izquierda.

El problema mayor es que de ahí en adelante, más que en 2011, una parte significativa de la población se hace ilusiones respecto al ejército como si, de alguna manera, fuera una institución al servicio del pueblo que interviene para ejecutar su voluntad. Sin duda, es una idea aberrante. El ejército no es exactamente un instrumento del pueblo. El ejército, en muchos sentidos, es una herramienta del antiguo régimen pero, también, defiende ante todo sus propios intereses.

Como institución, el ejército controla una inmensa parte de la economía: se estima que cerca de un tercio del PIB. Está muy comprometido en la defensa del conjunto de prerrogativas y privilegios de los que ha disfrutado a lo largo de los decenios precedentes. Esto lo hemos visto de forma muy clara en las recientes discusiones sobre la Constitución, en las que el ejército se ha implicado al máximo para garantizar sus privilegios, así como un elevado estatus que le garantice que ninguna otra institución -sea el presidente, el parlamento o cualquier otra- pueda inmiscuirse en lo que él considera sus propios asuntos.

Para volver a tu primera pregunta, la euforia de 2011 se ha transformado en decepción hasta tal punto que muchos han empezado a publicar esquelas de la revolución egipcia; incluso aseguran que no hubo revolución. Pero la idea de que lo que se inició en 2010, más tarde terminó y de que hemos vuelto al punto de partida, o a algo peor, es completamente errónea.

Las principales cuestiones en Egipto son de índole social y económica. Tienen una gran carga explosiva. Sin embargo, los militares no tienen una orientación sobre la manera de hacer frente a estas reivindicaciones que no sea reprimirlas. De modo que aunque hay muchas ilusiones en el general Abdel Fattah Al-Sissi, jefe del ejército, la creencia de que esta percepción durará es una muestra de miopía política.

Es obvio que las tensiones volverán. Ya ha habido una reanudación de las luchas sociales, de las huelgas y de las luchas obreras así como crecientes conflictos entre la amplia coalición que se opuso a los Hermanos Musulmanes. Muchos de los que se movilizaron en la calle contra Morsi el 30 de junio son contrarios a lo que el ejército intenta imponer.

-Como has indicado, algunos observadores sobre Oriente Medio aseguraron que no hubo ninguna revolución en Egipto -ni en la región- porque no hubo transferencia del poder político de una clase a otra. ¿Qué responderías?

-El término “revolución” se aplica a diferentes formas de transición pero las revoluciones comparten características comunes en lo que implican de participación de mucha gente en el derrocamiento de las formas políticas institucionalizadas del momento.

Una revolución adquiere el carácter de insurrección, que a veces conduce a un cambio profundo y radical e implica el cambio de la clase social que detenta el poder político dominante. Pero si colocamos el listón tan alto, solo se puede aplicar a un número muy reducido de episodios históricos.

Si una movilización de masas expulsa a un presidente, incluso si se combina con un golpe, la percepción de quienes están implicados de que participan en una revolución es cierta. El orgullo de haberse implicado en una revolución es incontestable. El elemento esencial en lo que respecta a los acontecimientos de la región árabe es que, efectivamente, se trata de un largo proceso revolucionario.

La mayoría de las revoluciones históricas son procesos muy largos, más aún cuando el proceso afecta a toda una zona geopolítica. Pero incluso si se centra en un solo país, es evidente que las revoluciones no se desarrollan en unos días o semanas.

La Revolución francesa o la Revolución inglesa se desarrollaron durante varios años o decenios según cuando se considere el final. Es importante abarcar el conjunto del proceso histórico y, aún cuando, más o menos, se pueda determinar la fecha de inicio queda un largo proceso de cambio.

Si el problema central de Egipto consiste en que el desarrollo está bloqueado por una estructura sociopolítica especial, es obvio que no hay otra manera de desbloquear esta situación más que derribando esta estructura. Sustituir esta estructura por un poder sociopolítico progresista, no desembocará necesariamente en una transformación socialista aunque esta pueda estar en el horizonte histórico. Si el derrocamiento del capitalismo egipcio de los “compinches” lleva, por ejemplo, a la aparición de un orden político que posea algunas semejanzas con el chavismo de Venezuela, sería ya un cambio importante de la estructura sociopolítica.

Por ahora, lo que está en juego es el derrocamiento de la estructura sociopolítica que está actualmente en el poder y su sustitución por otra diferente. Para que esto se produzca, es necesario tener claro que es necesario cambiar. La estructura sociopolítica dominante, lo mismo que todo el poder social, está sostenido por el ejército. Para apartar este obstáculo, el movimiento de masas, debe de estar en condiciones de convencer a los soldados para no ser utilizados en la defensa del antiguo régimen.

Para conseguir este objetivo, es indispensable actuar a favor de un movimiento de masas que tenga un cierto grado de organización, de coordinación y de claridad estratégica. En este momento no existe este tipo de fuerza organizada. Y no se conseguirá en semanas o meses. Esa es la razón por la que las revoluciones son procesos largos.

Históricamente, la experiencia rusa de 1917 -donde existía un partido revolucionario como el partido bolchevique desde antes de la crisis revolucionaria que fue capaz de crecer muy rápidamente y alcanzar la toma del poder- es más una excepción que la regla. En los países árabes, hoy no nos encontramos en esa situación.

La fuerza organizada a favor de un cambio progresista está por construir. Quizás solo hay un país de la región árabe en el que semejante fuerza ya existe hasta un cierto punto. Se trata de Túnez. El movimiento obrero tunecino está organizado y es muy potente. Por el contrario, lo que falta es claridad estratégica en la izquierda.

-El desafío revolucionario al régimen sirio parece enfrentarse a circunstancias todavía más difíciles. ¿Cómo se puede entender esto? 

-Siria es una ilustración trágica de una de las características compartidas por las revueltas árabes en general, es decir, el desafío de múltiples y sucesivas contrarrevoluciones. Es una exigencia de lo movimientos revolucionarios hacer frente al desafío contrarrevolucionario del antiguo régimen pero en esta región solo se está al inicio.

Además de la contrarrevolución organizada por el Estado, hay que añadir el papel regional jugado por las monarquías petroleras del Golfo árabe-iraní. Por añadidura, existe una contrarrevolución internacional, representada en la región, sobre todo, por Estados Unidos. Pero en el caso de Siria, están también Rusia e Irán, que son los principales valedores del régimen sirio.

A esta combinación de fuerzas contrarrevolucionarias locales, regionales e internacionales, hay que añadir algo aún más pernicioso: el hecho de que una parte de las fuerzas –que emergen en el curso del levantamiento popular y que aparecen como participantes en la revolución- tienen un programa reaccionario. Hablo de las fuerzas islamistas fundamentalistas. Se trata o de Hermanos Musulmanes o de salafistas o de algunos elementos yihadistas, fuerzas que han proliferado en la región desde los años 70 y 80 del siglo pasado.

Han llegado a aprovecharse de una parte importante del resentimiento popular debido a la decadencia de las fuerzas de izquierda: los nacionalistas de izquierda, los comunistas y otros. Este vacío ha sido ocupado por las corrientes fundamentalistas que, en realidad, son fuerzas reaccionarias y no progresistas. En el caso de que se opongan a los regímenes existentes, no lo hacen con un programa progresista sino con un programa reaccionario basado en la religión lo que se traduce en una ideología socialmente reaccionaria.

Desde le comienzo de las revueltas, Estados Unidos se ha enfrentado al espinoso problema de saber cómo responder, especialmente cuando el objetivo de las revueltas eran aliados suyos, como el régimen de Mubarak en Egipto. De forma general, Washington ha intentado renovar el tipo de relación que tuvo en el pasado, entre 1950 y 1980 cuando estas dos entidades se asociaron en su oposición a cualquier fuerza considerada de izquierdas o progresista en la región, con los Hermanos Musulmanes.

En 2011, Estados Unidos apostó fundamentalmente por que estas fuerzas conservadoras estuvieran en condiciones de actuar como aliadas en el esfuerzo por minar la dinámica revolucionaria desde dentro, en la medida en que los regímenes locales fracasaran en parar el movimiento revolucionario por medio de la represión, de las reformas, de la cooptación o de alguna combinación de todo estos elementos.

En el caso de Siria, Estados Unidos ha desplegado la misma estrategia que en Egipto y en todos lados. Consistía en impedir que el movimiento revolucionario se hiciera demasiado radical, de intentar mantenerlo dentro de los límites establecidos.

Bajo esta perspectiva, hacen una llamada a las lecciones de Irak. En Irak, la opción rechazada por la administración Bush era la correcta si se consideran los objetivos del imperialismo americano; y es lo que Washington considera hoy acertado. Esta opción era el “saddamismo”, sin Saddam, en otras palabras, el mantenimiento del estado de Baas y de diversas estructuras del antiguo régimen pero sin Saddam Hussein al frente.

Se trata del mismo plan de Estados Unidos para Siria hoy: assadismo sin Assad. De hecho, es lo que contempla para todos los países de la región en los que las revueltas alcanzan un punto que no permite la continuidad del antiguo régimen.

Eso es lo fundamental que ha intentado conseguir en Egipto y ya vemos todas las contradicciones que eso implica. De hecho, es lo que hace en Yemen, a través del acuerdo negociado con los saudíes, que implica el fracaso de las aspiraciones fundamentales de los jóvenes, de las masas y de los trabajadores que participaron en el levantamiento yemení. Es la razón que explica que la movilización de masas continua, erre que erre, en este país.

En Siria, su perspectiva preferida es la de imponer una especie de acuerdo que preserve las estructuras clave del régimen pero, con el fin de preservar alguna credibilidad, la condición mínima es que Bachar el Assad se retire; como se hizo en Yemen. Seamos claros: todo esto no tiene nada que ver con la “democracia”.

Lo que se ve en Siria es una convergencia de intereses del régimen y de las monarquías petroleras que, conjuntamente, buscan desviar o diluir el carácter democrático de las revueltas y sepultarlas bajo la dominación de las fuerzas islámicas fundamentalistas.

Para las monarquías del Golfo, un levantamiento democrático y progresista en Siria -o en cualquier sitio que pueda ocurrir- es extremadamente peligroso. De modo que, si pueden oponerse a semejante levantamiento apoyando al régimen, como en Egipto y, por supuesto, en Barhein (donde incluso han intervenido militarmente para defender la monarquía), lo hacen.

Pero en las situaciones en las que no pueden sostener al régimen, la otra opción, la mejor, consiste en intentar controlar el movimiento y desactivar el potencial progresista. Las fuerzas islámicas fundamentalistas coinciden bien con este objetivo porque no representan ninguna amenaza -al menos ideológica- para las monarquías petroleras en especial para los saudíes cuya ideología oficial se basa en la interpretación fundamentalista más reaccionaria del islam.

El régimen sirio deseaba también que esas fuerzas dominasen la revuelta porque constituyen su enemigo preferido: son las mejores para disuadir a una fracción importante de la población, así como a las potencias occidentales, de apoyar el levantamiento. Esto explica por qué el régimen sirio ha sacado de la cárcel a 1000 yihadistas algunos meses después el inicio del levantamiento, en 2011. La intención del régimen era permitir que las corrientes islámicas fundamentalistas se convirtieran en la mayor fuerza de las revueltas para desacreditarlas.

Así pues, incluso si el régimen sirio y las monarquías del Golfo tienen objetivos diferentes, convergen en la estrategia. Y el resultado es el mismo. Los dos tienen un cierto interés en ver a tales fuerzas volverse dominantes en las revueltas.

Además, para el régimen sirio, era una manera de disuadir a Estados Unidos de apoyar el levantamiento. Esta estrategia era eficaz en el sentido de que permite ver hasta qué punto Washington ha mostrado su débil inclinación a suministrar cualquier apoyo real al levantamiento más allá de vagas declaraciones y de medios materiales muy limitados.

Más que nada, Washington teme una mayor radicalización de la situación y la desestabilización potencial del Golfo donde radican los mayores intereses de Estados Unidos, debido evidentemente al petróleo. Por esta razón, Estados Unidos está completamente satisfechos de ver que el régimen sirio sigue.

-¿Qué puede cambiar esta dinámica en Siria?

-Sin duda, la situación en Siria es muy trágica. La población siria está totalmente agotada. Además de las 200 000 personas muertas y del enorme número de mutiladas, hay millones de personas desplazadas y refugiadas que viven en condiciones horribles. Todo esto se ha convertido en una tragedia humanitaria de proporciones inmensas.

Los progresistas en Siria están más bien aislados mientras que las otras fuerzas disponen de diversos padrinos: el régimen tiene un fuerte apoyo de Rusia e Irán, las fuerzas fundamentalistas reciben fondos y apoyos de la parte del Golfo. Asistimos a una evolución de la situación que, sin duda, es preocupante y cuya sombría evaluación parece legítima.
Pero incluso en Siria, es fundamental pensar más allá del momento presente. No deberíamos olvidar que la inversión de la situación militar es relativamente reciente.

Hasta hace algunos meses, el régimen perdía terreno en tal proporción que llevó a Irán a intervenir masivamente para ayudarlo. Esto incluía el envío de millares de combatientes del Hizbulla libanés y de Irak para combatir al lado del régimen. Esto permitió al régimen darle la vuelta a la dinámica en el frente militar y lanzar una contraofensiva que estaba acompañada de una visibilidad creciente, si no hegemónica, de las fuerzas islámicas en el seno de la oposición armada.

Siempre existe un potencial para que un movimiento progresista y democrático se vuelva a manifestar otra vez como lo hizo a lo largo del primer año y más allá del levantamiento. Este movimiento sigue ahí siempre. La población siria no ha sido seducida, de ninguna manera, por las órdenes y disposiciones de las fuerzas fundamentalistas.

Mientras haya un conflicto armado quienes tienen los medios dominarán sobre el terreno. Pero en un cierto momento, la lucha armada cesará y la crisis social y económica se reafirmará así como las aspiraciones sociales de quienes se levantaron al comienzo. Este potencial en Siria -el potencial progresista, el potencial democrático- es más bien fuerte, de la misma forma que lo es en toda la región.

En definitiva, no son otra cosa que las fases en un proceso revolucionario de larga duración. Desde ese punto de vista, creo que el elemento clave es que en 2011 prendimos fuego al conjunto del orden despótico y reaccionario que reinó en la región durante decenios y que parecía que se quedaría para toda la eternidad. Las llamas del cambio revolucionario se expandieron y no será fácil apagarlas.

Pero también se liberaron distintas fuerzas reaccionarias y, desgraciadamente, no hay ninguna certeza de que todo acabe en la victoria de una perspectivas progresistas en toda la región. También puede haber derrotas mayores y retrocesos reaccionarios, si no regresiones históricas. No obstante, el elemento clave es que el proceso se ha desencadenado y que es una época para la acción, para la organización, así como para la clarificación política y estratégica.

De esta manera, muchos observadores alejados de la zona, simplemente traducen los acontecimientos más recientes y hablan de ellos como si representasen el desenlace del proceso. Es esencial rechazar esa tendencia e insertarse en el proceso tal como se desarrolla así como luchar para orientarlo hacia un resultado progresista.


* Nota de Correspondencia de Prensa: Nacido en Líbano. Profesor en la School of Oriental and African Studies de la Universidad de Londres y activista en la solidaridad con las luchas de los movimietos sociales y la izquierda anticapitalista de los países árabes. Autor de numerosos libros sobre el tema, su más reciente obra es Le peuple veut. Une exploration radicale du soulevement arabe (El pueblo puede. Una exploración radical del levantamiento árabe), Sindbad-Actes Sud, París, 2013.

Fuente original: http://badiltawri.wordpress.com/

Tradución de Viento Sur http://vientosur.info/ 

lunes, 17 de marzo de 2014

2013: Un año en "calma" -PALESTINA-

ALAIN GRESH
Le Monde Diplomatique

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En la Palestina ocupada, parece que no ocurre nada. Incluso si hay gente que anuncia la inminencia de una tercera Intifada/1, a la que la dirección palestina es hostil, el frente está en calma,. Las negociaciones israelo-palestinas/2 prosiguen en el mayor de los secretos y el Secretario de Estado americano John Kerry no ahorra esfuerzos para acercar a las dos partes, lo que, en el lenguaje diplomático de los Estados Unidos, significa empujar a los palestinos a concesiones suplementarias. Y la colonización avanza inexorablemente/3: 400 viviendas en un lado, otras 800 en otro, “una colonia ilegal” (como si hubiera colonias legales) cuyo “reconocimiento” se estudia por el Gobierno de Tel Aviv, una enésima condena de la Unión Europea o de Francia, mientras su presidente se pavonea al lado de Benyamin Netanyahu en una obscena cena común en la que el jefe del Estado francés proclama sus ganas de cantar alguna canción que expresara su amor por Israel/4.
Ahora bien, todo esto dice bastante poco sobre la vida cotidiana en la Palestina bajo ocupación. De esos hombres, mujeres y niños sometidos a innumerables castigos, vejaciones, arrestos, torturas, desde hace ya cerca de 50 años. Habéis leído bien. Medio siglo de impotencia, de indiferencia y de complicidad de la comunidad internacional. En Gaza, que sigue sometida a un bloqueo unánimemente condenado, los palestinos tienen al menos la oportunidad de no estar todo el día con la presencia constante del ejército israelí (que se contenta, de vez en cuando, con bombardeos y asesinatos selectivos). En Cisjordania no tienen ese privilegio y el informe que publica Amnistía Internacional/5, “Gatillo fácil: El uso de la fuerza excesiva por Israel en Cisjordania ”, arroja una luz cruel sobre una ocupación brutal. Lo resume el comunicado en francés de la organización: “El ejército y la policía israelíes utilizan una fuerza desproporcionada”:
Amnistía Internacional ha contabilizado la muerte de 22 civiles palestinos en Cisjordania el año 2013, de los cuales al menos 14 lo fueron en el marco de manifestaciones. La mayor parte eran jóvenes adultos de menos de 25 años. Al menos cuatro eran niños. Según las cifras de la ONU, el número de palestinos de Cisjordania muertos por las fuerzas israelíes en 2013 es superior al número total de víctimas contabilizadas en 2011 y 2012”.
Habéis leído bien. Las fuerzas de ocupación han matado en 2013 más palestinos, en lo esencial civiles y a veces niños, que en 2011 y 2012. Es sin duda la forma que tiene el gobierno israelí para demostrar la importancia que concede a las negociaciones bilaterales que se reanudaron en julio de 2013. Como se sabe, ¡los árabes solo entienden la fuerza!
Desde enero de 2011, prosigue el comunicado, un número espantoso de civiles palestinos en Cisjordania -mas de 8.500, de ellos 1.500 niños- han sido objetivo de disparos o han sido gravemente heridos, en particular por balas de metal envueltas en caucho y por la utilización inapropiada de gases lacrimógenos. (...) Varias víctimas han sido disparadas por la espalda, sin duda tomadas por objetivo cuando intentaban huir y no planteaban ninguna amenaza verdadera para la vida de los miembros de las fuerzas israelíes o de cualquier otra persona. En varios casos, las fuerzas israelíes bien equipadas han recurrido a medios letales para reprimir manifestaciones de gente que tiraba piedras, causando pérdidas inútiles de vidas humanas”.
Pero, como todo el mundo sabe, Israel es un Estado democrático, su justicia es independiente y seguramente deberá castigar a los militares culpables de tales exacciones. Desengañaros, declara Philip Luther, director del programa Medio Oriente y África del Norte de Amnistía Internacional:
El sistema israelí presenta lagunas deplorables. Peca por su falta de independencia, de imparcialidad y de transparencia. Las autoridades deben realizar cuanto antes investigaciones profundas e independientes sobre todos los presuntos casos de recurso arbitrario y violento a la fuerza, en particular cuando hay muertos y heridos graves”.
El informe de Amnistía da ejemplos horrorosos que, sin embargo, no suscitarán más que reacciones rituales, o el silencio. Como en el caso de un adolescente, “Samir Awad, adolescente de 16 años originario de Budrus, cerca de Ramalá, que fue abatido cerca de su escuela en enero de 2013, cuando intentaba poner en marcha una manifestación con unos amigos contra el muro/barrera de 800 kilómetros de largo que atraviesa su pueblo. Recibió el impacto de tres balas, en la parte de atrás de la cabeza, la pierna y el hombro cuando huía de los soldados israelís que habían tendido una emboscada a su grupo. Según testigos, el adolescente fue disparado mientras huía. Malik Murar, de 16 años, un amigo de Samir que fue testigo de este homicidio, ha declarado a Amnistía Internacional que “primero le dispararon a la pierna, pero logró huir... ¿Hasta dónde puede huir un adolescente herido? Habrían podido detenerle con facilidad... pero prefirieron dispararle balas reales por la espalda”.
Podría tratarse, según Amnistía Internacional, de un crimen de guerra.
Es difícil de creer que un adolescente desarmado pueda ser percibido como un peligro inminente para un soldado bien equipado. En este caso como en otros, parece que las fuerzas israelíes han disparado imprudentemente frente a una amenaza bien débil”, ha declarado Philip Luther.
Pero es eso precisamente. Todos los adolescentes, todos los hombres, y a veces incluso los niños son percibidos por el ejército israelí como una amenaza. ¿Qué vale por tanto su vida?
Se conoce ya la respuesta del gobierno israelí a este informe: es un texto antisemita que acusa a “los judíos” de matar niños. Pero son quienes califican a Israel de “estado judío” o hablan de “ejército judío” quienes favorecen las peores amalgamas y alimentan un antisemitismo estúpido, incapaz de comprender la diferencia entre los judíos e Israel.
26/02/2014
Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR
Notas
http://vientosur.info/spip.php?article8803