viernes, 28 de diciembre de 2012

La revolución de las mujeres


Por Basel Ramsis realizador y productor de cine
Ocurrió en la primera manifestación en la que participé en la universidad de Ain Shams, en El Cairo, en 1991. Intentamos romper una de las puertas principales de la universidad para salir a la calle en protesta contra la primera Guerra del Golfo. En las primeras filas había unas chicas jóvenes con pañuelo que gritaban. Con sus puños apretaban con fuerza las rejas de hierro de la puerta de entrada para intentar romperlas. Sentías que estas chicas eran las que más necesitaban gritar y salir a la calle. Esta secuencia se repitió en numerosas ocasiones.
Pasaron 20 años y el 8 de marzo de 2011, pocas semanas después del derrocamiento de Mubarak y con motivo de la primera celebración del día internacional de la mujer tras la revolución, salieron a manifestarse centenares de mujeres egipcias para reclamar sus derechos. Entonces, individuos armados las acosaron y algunas recibieron palizas. Al final, se vieron obligadas a disolver la manifestación.
El pasado 5 de diciembre de 2012, el día en el que se produjeron enfrentamientos entre las fuerzas democráticas y revolucionarias por un lado, y las milicias islamistas por otro0, frente al palacio presidencial, circuló una fotografía de Shahenda Mekled. Se trata de uno de los iconos de la lucha por la democracia y por la justicia social en Egipto desde mediados de los años sesenta, después de que su marido, el líder campesino, Salah Hussien, fuera asesinado.
Shahenda vivió los periodos de tres presidentes y ninguno de los hombres de sus respectivos regímenes se atrevió nunca a taparle la boca, incluso cuando estuvo encarcelada. Hasta que llegó el régimen de los islamistas. Ese día, un hombre corpulento de las milicias del presidente Morsi, fue fotografiado tapándole la boca con la mano.
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Horas después, cuando las milicias empezaron a utilizar armas de fuego, se produjo otra secuencia de la que no hay fotografías. Una chica joven, con vaqueros, se tapó la cara con un pañuelo palestino y cogió una pistola de perdigones que tenía su compañero y empezó a disparar contra las milicias.

Entre estos dos momentos, el del 8 de marzo de 2011 y el del 5 de diciembre 2012, han pasado muchas cosas.
Muchas voces han hablado sobre el papel que desempeñaron las mujeres en el derrocamiento de Mubarak y su participación en los primeros 18 días de la revolución así como en la acampada en la plaza Tahrir.
Entre estas voces se encontraban las de los militares, que al mismo tiempo torturaban a mujeres en el museo egipcio, convertido en cuartel militar, y les realizaban pruebas de virginidad. Entre estas mujeres se encontraba Samira Ibrahim, la primera en denunciarles y en contar que las trataron como prostitutas por haberse manifestado.
Meses después, los mismos militares dieron una paliza a una chica cubierta con velo completo, a la que desnudaron en el suelo frente a las cámaras. Esto no llevó al final de la participación femenina en la revolución, sino que provocó el inicio del final del poder de los militares y que se celebrase la manifestación más numerosa de nuestra historia reciente convocada y liderada por mujeres.

Día tras día se percibe que muchas chicas jóvenes se quitan el pañuelo y participan activamente en política. Incluso está comenzando algo parecido a una "relajación" en los temas de tipo sexual. Es como si fuera su reacción y su rechazo a estos jeques del régimen nuevo que quieren imponer su modelo particular del Islam. ¿O será el efecto de la revolución?

A pesar de todas las agresiones que han recibido, las mujeres han seguido formando numerosas asociaciones y comités para defender, no solamente sus derechos como mujeres, sino la libertad de la sociedad egipcia. Han seguido saliendo en las manifestaciones, enfrentándose al régimen y también a un acoso sexual colectivo que se ha ejercido de forma muy violenta contra ellas en la plaza. Parecía claro que la mayoría de estos acosos, a veces incluso violaciones, eran provocados por parte de alguna fuerza. El nivel más violento se alcanzó en las últimas semanas, durante la revuelta contra los islamistas.
Las mujeres respondieron a esta violencia formando grupos compuestos por hombres y mujeres que circulaban por las calles del centro de la ciudad y por la plaza para defender a las chicas que sufrían estos acosos y para castigar a los agresores, si era posible.
También las voces islamistas estaban entre las que aplaudieron a las mujeres y su "participación revolucionaria". Todo ello sin esconder sus obsesiones sexuales con pequeños y grandes escándalos, entre ellos el de la Constitución. Una Constitución que no otorga de forma clara ningún derecho a las mujeres, cuyos derechos quedan sujetos a la frase "sin que estos sean contrarios a la ley islámica".
Durante su redacción, algunos salafistas de la Asamblea Constituyente querían darle al hombre el derecho de algo que podría denominarse como "el acto de despedida". Es decir, el derecho del hombre a acostarse con su mujer horas después de que esta hubiese fallecido. Al final, saltó el escándalo y ese artículo no se aprobó, pero sí otros como el que permite que las niñas se casen al cumplir 9 años.
Al final, llegó el referéndum con una nueva sorpresa: la mayoría de los que salieron a votar permaneciendo horas y horas frente a los colegios electorales han sido ellas.
mujeres egipto

El régimen sabe quiénes son sus enemigos, así que cierra los colegios electorales en los que votan las mujeres y provoca enfrentamiento para impedir que las mujeres voten. Un juez responde a una mujer que le pide que se dirija a ella con respeto: "Ninguna de vosotras merecéis respeto, las mujeres que salen de casa para votar no son dignas". Y las mujeres responden, se manifiestan y bloquean las calles, siguiendo con su camino.

Están lanzando una señal clara: que el golpe final contra el régimen vendrá de su parte. Y si este régimen cae, serán ellas la fuerza clave para que ello se produzca. Es la señal de que esta revolución es la revolución de las mujeres, de aquellas mujeres que más necesitan derechos y plena libertad.
26/12/12 en http://www.huffingtonpost.es

jueves, 27 de diciembre de 2012

PALESTINA EN LA FRANJA DE GAZA




 
 Una manifestación popular en Ramala,
vista por Joe Sacco
¿De qué va? // Autobiográfico. Joe Sacco, periodista de profesión, nos narra en forma de cómic el viaje de dos meses que hizo a Palestina durante el invierno de 1991-92, durante la primera intifada contra la ocupación israelí. A modo de "diario de viaje", Sacco nos muestra la situación que encontró en la zona y los testimonios de la gente que conoció, mostrando en sus viñetas el miedo, la tristeza, la frustación, la desesperación e incluso, a pesar de todo, la esperanza de los que viven allí.

Sobre el cómic // Palestina fue publicada originalmente serializada en nueve comic-books aparecidos entre 1993 y 1995, que la edición española recopila en un único volumen. La obra ha atraido la atención de círculos ajenos al mundo del cómic, como lo demuestra que en 1996 fuera galardonada con uno de los prestigiosos American Book Awards y que este 2002 (de nuevo de actualidad por el recrudecimiento del conflicto en Palestina) haya recibido el premio a la Mejor Novela Gráfica en la Book Expo America.
FICHA

Título: Palestina: en la franja de gaza
Autores: Joe Sacco
Edita: Planeta-DeAgostini Comics.
Formato: Obra completa. Tomo tapa dura con sobrecubierta, 304 pgs b/n. Colección Trazado.
Info: Incluye un extenso prólogo (5 pgs) de Edward Said, profesor de literatura comparada en la Universidad de Columbia y autor de varios libros relacionados con el conflicto palestino, así como un breve prólogo del autor (1 pág.).
LA PALABRA DE LA CRÍTICA
 
 Palestinos huyendo de un soldado
israelí en medio del tráfico
(Viñeta tomada de ComicVia.com)
"Estamos delante de un cómic magnífico. Es una obra apasionante que uno no puede dejar de leer y que a la vez hace pensar y reflexionar. Si a veces las imágenes de televisión nos han impactado al mostrar la brutalidad de la represión israeliana, las viñetas de Sacco provocan una reacción todavía más fuerte."
-- Carles Santamaría, en el suplemento Diumengedel diario Avui

"Lo que tenemos aquí [en Palestina de Joe Sacco] es un tema de interés humano, que en su día hizo correr ríos de tinta en los periódicos; un tratamiento riguroso y honesto propio del mejor de los periodistas; un punto de vista alejado de las convenciones, basado en la exposición y en el razonamiento fundamentado (el cómic recoge las experiencias vividas por Sacco durante su estancia en Gaza y Cisjordania e ilustra numerosas anécdotas relatadas por gente a la que entrevistó); una puesta en escena envidiable que sitúa a Sacco entre los primeros puestos de los autores de su generación, no sólo por su talento como dibujante sino por su enorme categoría como narrador (ver, por ejemplo, el modo en el que maneja las escenas de tortura a cargo del ejército israelí, o su inventiva a la hora de reproducir sus paseos por la ruinosa ciudad); y un guión perfectamente construido que, partiendo de la experiencia personal, ofrece una visióin panorámica de un colectivo a menudo ninguneado por los medios oficiales, sin caer en el panfleto ni en la mera exposición sistemática de datos y cifras. Muy al contrario, Palestina es una lectura apasionante y estremecedora que cala hasta los huesos."
-- Óscar Palmer, U #20
(Óscar Palmer es autor de los libros Cómic alternativo de los '90 (La Factoría de Ideas, 2000) y Guía básica del cómic (Nuer Ediciones, 1999; escrito junto con Eric Frattini))
"[Palestina es] una narración subjetiva en la que prima el punto de vista de los palestinos, de las víctimas de una ocupación violenta, de una invasión y una opresión brutal. Sacco opta por ofrecernos la realidad de una de las partes y no pretende ofrecer falsas equidistancias que harían de su obra un panfleto maníqueo. Le interesa más el nivel humano del drama que el juego político subyacente, más el qué ocurre que el porqué ocurre. De este modo, el trazo nervioso de Sacco consigue trasladarnos al interior del conflicto palestino con un verismo poco usual, no ya en el cómic, sino en cualquier medio de comunicación."
-- Koldo Azpizarte, Trama #13
"La Intifada, las mujeres palestinas, los campos de prisioneros, la represión del Ejército israelí son aspectos que aparecen en las páginas dibujadas en blanco y negro con un estilo heredero de Robert Crumb. Sin llegar a un tono panfletario, Sacco enfoca la mayoría de las críticas al Ejército israelí y a los políticos que lo dirigen. Esta evidencia acusatoria ha provocado el boicoteo a la obra de ciertas librerías de Estados Unidos. Aunque en cada nueva edición Joe Sacco ha realizado una introducción recordando que el álbum explica un periodo muy concreto y advirtiendo al lector de la posibilidad de cambios en la situación debido a los diversos anuncios de planes de paz, Palestina sigue teniendo una plena vigencia."
-- Jaume Vidal, diario El País (2/abril/2002)

"La obra cumbre de este reportero-historietista, al fin editada en España. Un aplastante documento de casi 300 páginas que combina investigación periodística y diario de viaje para relatar cómo era la vida en 1992 en los territorios ocupados. Y el panorama no puede ser más desolador (bueno, sí que puede: lo hemos visto estos días), ni las razones de la Intifada más comprensibles: la humillación diaria a cargo del ejército israelí, los asentamientos de colonos judíos a punta de pistola o, en general, las terribles condiciones de vida de los palestinos. Paro, expropiaciones, políticas económicas discriminatorias, destrucción de sus viviendas y olivos como "sanción" (muchas veces por supuestos "ataques terroristas" no demostrados), detenciones arbitrarias sin pruebas ni acusaciones claras, la "presión física moderada" (sic) que el servicio secreto israelí está autorizadooficialmente a aplicar a los detenidos para que "confiesen" o "delaten", la ansiedad y desesperanza perpetua del palestino, el absurdo de que para muchos de ellos sea un "orgullo" haber estado en la cárcel... Y podríamos seguir. Pero que nadie se llame a engaño: esto no es ningún panfleto militante del Buen Rollito. Sacco, como todo gran creador, conoce la condición humana y sabe que las cosas nunca son simples, y por ello también intenta comprender a los israelíes, incluyendo testimonios de judíos que rechazan la política de su Estado o que simplemente tienen miedo de que se repita lo de 1967. Y a pesar de la crudeza de todo, el autor se las apaña para contarlo con ironía y honesta autoparodia -a diferencia del posterior y más oscuro Gorazde: Zona Protegida-, utilizando una desbordante riqueza de técnicas narrativas y un dibujo cálido y detallista (esas panorámicas a doble página). Los premios, claro, no se hicieron esperar. Desde ya, uno de los cómics del año."
-- Pepo Pérez, en la revista RockDeLux (junio 2002)
EL AUTOR
Joe Sacco es un caso curioso dentro del cómic mundial en general y del cómic "alternativo" para adultos de EEUU, ya que su producción más reciente (y la que ha recibido mayor difusión) se encuentra a medio camino entre el cómic biográfico y periodístico (Sacco es periodista de formación y profesión), en la que relata de primera mano sus experiencias en lugares en conflicto en los que ha estado destinado (en la ciudad de Gorazde durante la guerra de los balcanes y en Palestina), resultando estos trabajos de un enorme interés didáctico y divulgativo.
     En los últimos años el trabajo de Sacco ha ido atrayendo progresivamente la atención de medios informativos generalistas y de sus propios compañeros periodistas en diferentes diarios. Ejemplo de esta atención es que su obra ha sido objeto de exposiciones en el ámbito académico (en las Univeridades de Buffalo y Pittsburg) y en el 2001 recibió una beca de la prestigosa fundación Guggenheim.
     Joe Sacco nació en Malta en 1960, aunque pasó su infancia en Australia (donde su familia se trasladó cuando él contaba un año) y su adolescencia ya en EEUU (donde su familia volvió a mudarse en 1972, ya para establecerse definitivamente. En 1981 finaliza periodismo en la Universidad de Oregón. Tras algunos escarceos realizando cómics (primero románticos y luego humorísticos), en 1986 empieza a colaborar con Fantagraphics como redactor de noticias para la prestigiosa revista teórica sobre historieta The Comics Journal. En 1988 esta editorial le publica su propio comic-book, Yahoo, del que aparecieron seis números hasta 1992 recogiendo historietas de diversas temáticas. Esta misma editorial publica publica Palestina (inicialmente serializada en 9 comic-books entre 1993 y 1995, luego recopilada en tomo) y su siguiente obra larga, Gorazde: Zona Protegida (2000, publicado directamente como novela gráfica), donde muestra el conflicto en la antigua Yugoslavia a través de una visita al enclave musulmán de Gorazde durante los últimos meses de la guerra. Fruto de la creciente difusión del autor, en febrero de 2003 Fantagraphics se anima a publicar Notes From A Defeatist, un grueso (216 pgs) tomo recopilatorio de las primeras historietas de Sacco, de extensión variable entre 1 y 30 pgs y en la que alterna temas autobiográficos con otros más periodísticos y próximos a sus dos obras más conocidas.
     Otros álbumes del autor publicados en España son: Gorazde: Zona Protegida(Planeta-DeAgostini Comics, 2001). También historietas cortas en El Víbora(Ediciones La Cúpula; a principios del 2003 se comienzan a publicar diversas historietas cortas de Sacco en esta emblemática revista de cómics alternativos).
EN PALABRAS DE SACCO

"Hago tebeos periodísticos porque es la mejor manera de unir mis dos pasiones: los cómics y el periodismo. No tengo ninguna teoría que me permita explicarlo. Sencillamente, siempre me he interesado por la actualidad, y a veces, suceden cosas en el mundo que me impelen a hacer algo al respecto. Y lo más útil que se me ocurre es ir allí e informar de qué es exactamente eso que está pasando. Creo que los cómics son un medio estupendo de presentar información compleja. Los tebeos son un medio popular, y me gusta el modo en el que consiguen que haya gente que lea cosas que ignorarían normalmente en cualquier otro medio." [1]

"En EE.UU. se tiende a ver a los palestinos como terroristas, vagos, etc. Y sin embargo, lo que es evidente es que los judíos son los que ostentan el poder. Cuando ocurrió lo del bombardeo de Beirut y la posterior invasión de Libano, me di cuenta de que algo pasaba. Empecé a preguntarme por qué no podían dejarse en paz unos a los otros. Coetáneamente, empecé a leer determinados libros -Noam Chomski, Edward Said- y me dí cuenta de lo manipulados que estamos por los medios de comunicación. Comprendí que pasaba algo atroz, que siempre se hacía enfasis en la seguridad de los judíos. Viajé a Jerusalén, la franja ocupada de Gaza, etc, donde estuve durante dos meses. Conviví con esa gente. Mi intención con Palestina era mostrar no solo las víctimas sino el colectivo Palestino. Mostrar a los palestinos como personas: con casas, familias, estructuras sociales." [2]

"La gente se comporta de una forma poco natural ante las cámaras, así que no filmaba (aunque sí saqué fotos), ni grababa las entrevistas. De hecho, apenas hice bocetos mientras estuve allí. Las entrevistas las copiaba a mano, porque permitía que la gente entrevistada se relajara y dijera lo que le pasaba por la cabeza." [2]

Balance de la revolución


La inestabilidad egipcia marca el ritmo de una oleada de cambios que todavía no ha culminado


Por Lluis Bassets 26/12/12
Mohamed Bouazizi, totalmente cubierto de vendajes y sondas, fue fotografiado con el dictador Ben Ali en la cabecera de su lecho de muerte. Era el 28 de diciembre, apenas diez días después de su gesto suicida y liberador ante el Ayuntamiento de Sidi Bouzid, en protesta por el maltrato de la policía, que le había confiscado su carrito de vendedor ambulante de fruta. Fue la chispa que encendió Túnez y a continuación la región árabe entera.
Dos años ya. Y cuatro dictadores derribados: Túnez, Libia, Egipto y Yemen. Una larga y sangrienta guerra en Siria sin desenlace a la vista. Una transformación del entero mapa político de la región, desde el gris cobalto de la dictadura que imperó hasta 2011 al verde islamista de hoy. Un desplazamiento geopolítico: a diferencia de lo que sucedió a partir de 1989 con la caída del comunismo, ahora Europa no cuenta, Estados Unidos pierde fuelle e intenta dirigir desde atrás, Rusia y China hacen notar su presencia económica y diplomática, y las potencias petroleras del Golfo sacan pecho gracias a su dinero y a sus alianzas con Washington. La dinámica del cambio también ha intensificado la guerra fría entre Irán y Arabia Saudí, a partir de las raíces sectarias que dividen la región entre chiíes y suníes, y de la competencia entre ambas potencias regionales por la hegemonía en la zona. Solo una variable se mantiene fija e imperturbable, el conflicto entre israelíes y palestinos, incapaces unos y otros de mover la más mínima pieza en la buena dirección de la paz.
Este es el balance sumario de los dos años transcurridos desde que empezó el tsunami que ha barrido la geografía árabe. Aunque sea mucho lo que ha cambiado, no faltan los analistas que se niegan a registrarlo con palabras solemnes. A la primavera árabe y a las revoluciones del jazmín o de la dignidad les sucede el invierno islamista. Los jóvenes globalizados y laicos de las primeras revueltas han dejado el protagonismo a los experimentados militantes islamistas, perfectamente encuadrados y de ideas tan sumarias como obstinadas. Ellos son los que se hacen con el poder con el objetivo de crear un Estado islámico en el que se establezca la sharía como el fundamento de la legalidad.
La revolución, si acaso es una revolución, empezó en la periferia tunecina, pero su escenario central se halla de nuevo en el centro del centro del mundo árabe: en Egipto, en su capital El Cairo, en la plaza Tahrir o de la Liberación donde se han librado y se siguen librando todos los grandes combates por la libertad. En vez de Mubarak, el gran hermano musulmán Mohamed Morsi es quien tiene ahora todo el poder, astutamente acumulado en una cadena de jugadas de ajedrez desde que venció por poco las elecciones presidenciales apenas hace medio año. Además, ha mostrado su vocación de protagonista internacional, en la guerra civil Siria, en la tensa relación entre Teherán y Riad y sobre todo como exitoso agente de paz entre palestinos e israelíes en Gaza.
También ha conseguido la apresurada aprobación de la nueva Constitución a pesar de la abstención y de la oposición en la calle de las fuerzas ajenas al islamismo. Pero el resultado final es preocupante y anuncia una etapa de gran inestabilidad: con tan baja participación en el referéndum constitucional (un tercio del censo) y el resultado adverso en la capital cairota (casi 60 por ciento de votos negativos) no tiene el consenso mínimo exigible en una democracia, por lo que deberá buscar la relegitimación en las elecciones legislativas dentro de dos meses y en una interpretación flexible y útil de la Constitución.
Así está el centro árabe, perfectamente trabado todavía por los acuerdos que atan a los militares egipcios con Estados Unidos e Israel desde la paz de Camp David (1978). Esta alianza proporcionaba un aura de invulnerabilidad a Mubarak, pero dos años después de su caída la alianza es lo que todavía permanece. Los militares egipcios han conseguido lo que querían. La nueva Constitución les reconoce la autonomía que reclamaron desde el primer momento, tanto respecto a los presupuestos como a la política de defensa exterior.
Donde la revolución, si es una revolución, está cobrándose el más alto precio, sobre todo en vidas humanas, es en Siria. A punto de cumplir dos años en marzo, ahora está entrando en una fase decisiva, llena de interrogantes sobre la naturaleza y la estabilidad de lo que sucederá al régimen de Bachar el Asad. Con un grado de virulencia mucho menor, se mantiene viva también en Bahréin, donde el régimen familiar de los Al Jalifa, protegidos de la monarquía saudí, está estrechando el dogal sobre las reivindicaciones democratizadoras de la mayoría chií. Y ha prendido de nuevo en Jordania, todo en el vecindario inmediato de Israel.
Dos años después, el balance es necesariamente provisional. El ritmo de ahora no tiene nada que ver con el de su brioso arranque. Si es una revolución, no ha hecho más que empezar.
en http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/26/actualidad/1356548888_098769.html

miércoles, 26 de diciembre de 2012

POESÍA EN ÁRABE - MAHMOUD DARWISH





Lloran los violines (Mahmoud Darwich)

الكمنجات تبكي محمود درويش



Lloran los violines con los gitanos que van al Andalus

الكمنجات تبكي مع الغجر الذاهبين الى الاندلس



Lloran los violines por los árabes expulsados del Andalus

الكمنجات تبكي على العرب الخارجين من الاندلس



Lloran los violines por una época que no vuelve más  

المنجات تبكي على زمن ضائع لا يعود



Lloran los violines por una patria que puede volver

الكمنجات تبكي على وطن ضائع قد يعود



Los violines son caballos sobre una cuerda de espejismo y agua que gime

الكمنجات خيل على وتر من سراب وماء يئن



Los violines son un campo de lilas salvajes que se aproximan y se alejan

الكمنجات حقل من الليلك المتوحش يناى ويدنو



Los violines son el caos de corazones que el viento enloquece en los pies de las bailarinas

الكمنجات فوضى قلوب تجننها الريح في اقدام الراقصات



Los violines son manadas de pájaros que huyen de la bandera incompleta

الكمنجات اسراب طير تفر من الراية الناقصة




Link para escuchar el poema recitado por Mahmoud Darwich
http://youtu.be/eos8wCafOPc

Link de la cancion

MÁS POESÍA ÁRABE EN http://www.poesiaarabe.com/


lunes, 24 de diciembre de 2012

Desde la otra orilla


Las nieblas del Estrecho ocultaban la vista de la península. ¡Apátrida al fin!


Juan Goytisolo 23/12/12 para El País
A Aline, en mi aniversario
Cuando el pasado otoño me asomé al mirador tangerino de la Hafa descubrí que al otro lado del Estrecho, envuelta en una densa niebla, la península Ibérica había desaparecido del lugar que ocupaba. ¿Se había desprendido del continente, como en La balsa de piedra de Saramago, y navegaba a océano traviesa a mil leguas de la Europa de Bruselas, del BCE y de la Dama de Hierro alemana? ¿Con Portugal, o sin él? ¿Con Catalunya, Euskadi y Galicia, o sin ellos? ¿Hacia qué punto de destino? No lo sabía, pero mi alivio era inmenso.
Lejos, cada vez más lejos, cesaba de ser una carga fatigosa para mí. Atrás quedaban los tótems de patria y nación, de las identidades exclusivas y fijas. Atrás el relato histórico español y los inventados en contraposición a él. Los orígenes edénicos, emociones profundamente arraigadas, manipulaciones interesadas de antiguos triunfos y derrotas, los himnos cantados con voz bronca y la mano en el corazón.
Atrás, muy atrás, la funesta retórica imperial, los agravios seculares, el perdurable victimismo. La ocultación interesada de cuanto no cuadra con el sagrado texto fundacional. La exaltación coreográfica del mito. Una península sin moros ni judíos. La España Una a mamporrazos, Grande en miniatura, la Libre encarcelada: la del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo, del Dos de Mayo, el Movimiento Salvador, la ilusoria Transición democrática. Y sus distintas variaciones sinfónicas: la del aciago 11 de septiembre en el que el Borbón aplastó a Catalunya; la abolición del reino de quienes dicen descender en línea recta de los celtas; la fábula de Amaya o los vascos del siglo octavo y las fantasías idílicas de Sabino Arana.
Sentía la alegría de un ochentón libre de ser un individuo a secas, no el miembro de una tribu
¿Cómo expresar la dicha que me embargaba? ¡Apátrida al fin! ¡Ajeno al redil de los puros: los Auténticos finlandeses, austríacos, holandeses, rumanos! ¡Al imperativo nacional de hungarizar a los gitanos y españolizar a los catalanes! A una distancia salvadora de la neonazi Aurora Dorada que evoca a la crepuscular humareda humana de los quemaderos. De la Europa del Miedo, presta a expulsar de su seno a los extranjeros que vienen a robar el trabajo a los suyos y a aprovecharse de sus prestaciones sociales a costa del erario público. De ese espacio común de los Veintisiete sometido a la ley de los expoliadores y fulleros. De unos Gobiernos sumisos a los mandamientos del cruel dios Mercado y de sus venales agencias de calificación. De unas sociedades en las que la palabra democracia ha sido vaciada de su sustancia. De unos partidos políticos en cuyos programas nadie confía ni cree. De unos dirigentes atentos al provecho de sus insaciables bolsillos y no a las necesidades de quienes ingenuamente les votan. De unos países en los que se premia a los corruptos y se arroja a la calle a millones de ciudadanos en nombre de una intangible austeridad que no afecta a los menos pero hunde en la miseria a los más. Del reino de los desahucios diarios y la represión con balas de caucho –quién sabe si un día con fuego real– de quienes se manifiestan indignados y piden un cambio, pero sin saber cuál.
Sentía la alegría de un ochentón liberado de los grillos que le encadenaban a unos principios de noble fachada a los que se había opuesto sin éxito a lo largo de su vida. Libre de ser un individuo a secas, no el miembro de una tribu. De disentir de la unanimidad castiza y de poner letra a la música consensual del día. Miraba y remiraba la opaca masa de nubes que cubrían el Estrecho y velaban la vista de la otra orilla. Todo cuanto resumía a sus ojos lo tenido por propio —las identidades a prueba de milenios—, se había esfumado de golpe y la balsa de piedra bogaba a gran distancia de un continente en baja irremediable en términos de primacía y peso. No le importaba saber el rumbo. No quería mapas ni cuadernos de bitácora. Le bastaba saber que no estaba allí ni le oprimía con su carga heredohistórica.
Me había ganado a pulso el derecho de ser yo mismo, sin redil alguno. Tantos y tantos esfuerzos de trabajo diario, tantas y tantas páginas escritas, tachadas, rehechas para zafarme de lo que me constreñía. Pensaba en mi ya remota infancia. En la escalada a una edad sin el despreciable arribismo juvenil, espíritu de clan, rivalidad ni fratría. Con la conciencia neta de que todo triunfo aparente se convierte en derrota íntima. ¡Fuera, todo fuera! Desposeído voluntariamente. Con un equipaje cada vez más ligero y la ineludible, pero feliz responsabilidad del destino de mis nietos marrakchís adoptivos. Con el distanciamiento que procura la edad. Cruces y rayas a las etapas de un periplo muerto. A sobrevuelo. Con la insoportable “levedad del ser”. Del bienser, no del bienestar. De asumir el ya breve futuro como mejora moral. ¡Qué discreta felicidad! ¡Qué descanso! Cerré y abrí una vez más los ojos: la bruma seguía venturosamente allí y todo lo borraba.
Juan Goytisolo es escritor en http://elpais.com/elpais/2012/12/14/opinion/1355499050_351569.html

sábado, 22 de diciembre de 2012

El referéndum de la Constitución acentúa la división en Egipto


Por Ricard González en El Cairo para El País

Las fricciones en el Gobierno llevan a dimitir al vicepresidente Mekki

Los egipcios han acudido a las urnas por quinta vez en un año. En esta ocasión, es la segunda ronda del referéndum sobre el proyecto de Constitución apadrinado por las fuerzas islamistas y que la oposición laica rechaza. Según todos los pronósticos, el borrador será aprobado y se convertirá en la primera ley fundamental de Egipto tras la caída del dictador Hosni Mubarak hace casi dos años. Sin embargo, el texto ha suscitado una profunda división social, y tan solo los más optimistas creen que servirá para poner fin a las turbulencias de la transición. Incluso dentro del propio Gobierno ha habido fricciones. El vicepresidente Mahmed Mekki presentó su dimisión. "Me he dado cuenta hace un tiempo", ha manifestado Mekki en un comunicado, "que la naturaleza de la política no encaja con mi experiencia profesional como juez". El borrador de la Constitución no prevé que el presidente tenga que nombrar a un vicepresidente.
Unos 25 millones de egipcios, casi la mitad del censo, estaban llamados a participar en la consulta popular. La otra mitad ya tuvo la ocasión de ejercer su derecho al voto el sábado pasado. De acuerdo con datos oficiosos publicados por la prensa local, en la primera jornada el sí se impuso con un 56% de los votos, una diferencia menor de la anticipada por los expertos. No obstante, las fuerzas islamistas, lideradas en el pulso constitucional por los Hermanos Musulmanes, confiaban en poder elevar de forma significativa el respaldo de la Constitución tras la segunda fase al entrar en juego algunos de los feudos de los partidos religiosos.
“Apoyo esta Constitución porque establece que Egipto es un país democrático pero con un marco de referencia islámico”, explicaba Caram Ali, un funcionario que simpatiza con el islamismo. Su visión es compartida por buena parte de los votantes de Imababa, un suburbio humilde del gran Cairo. No en vano, en los años 90, en plena guerra entre el Estado y el grupo terrorista Gamá Islamiya, el barrio fue bautizado como “la república islámica de Imbaba”.
No obstante, para algunos votantes su confianza en las leyes islámicas es la motivación principal. “Lo que más me gusta es que establece un sistema de sanidad gratuito para los pobres y un subsidio de paro”, comenta Magdy Saad, un albañil de tez tostada y dientes descoloridos por el tabaco. Otro asunto importante es que “la policía ya no podrá detener a nadie sin permiso judicial, no habrá abusos”.
Aquí la gente es simple, lo que les preocupa es poder garantizar su sustento
Ismail, 42 años, comerciante
A un par de kilómetros de Imbaba, también en la provincia de Giza, se encuentra Dokki, un típico barrio de clase media. Allí, ni Morsi ni la Constitución gozan de gran popularidad. Su adversario en las presidenciales, Ahmed Shafiq, superó el 60% de los votos. “Más que su contenido, mi mayor problema es que el borrador se haya hecho sin el consenso requerido. Una Constitución no puede ser de un partido”, considera Mohamed Abeid, empleado de una compañía de seguros.
En concreto, a Mohamed no le gustan siete artículos. Entre ellos, el controvertido artículo 10 que asigna al Estado y a la propia sociedad el deber de proteger “la familia y los valores morales del país”. Algunos laicos han señalado que su redacción podría abrir la puerta a la creación de “milicias de la virtud”, un cuerpo parecido al que en Arabia Saudí obliga a la población a seguir la sharía o ley tradicional islámica. Aprobado al final solo con los votos islamistas, el borrador está plagado de artículos ambiguos que, en función de su interpretación, podrían servir para una mayor islamización del país.
Dadas las largas colas que se formaron en algunos colegios, la Comisión Electoral decidió a primera hora de la tarde retrasar en cuatro horas el cierre de las urnas. No obstante, en la primera jornada hubo una participación del 33%, bastante baja en comparación con las presidenciales, cuando superó el 50%.
“He boicoteado el referéndum porque todo el proceso debería ser considerado inválido. Solo hemos tenido dos semanas para debatir Constitución”, se queja Tarek Shalabi, un comprometido activista revolucionario. “Las reglas son injustas, hechas para el beneficio de los Hermanos Musulmanes. Ni tan siquiera se requiere una mayoría cualificada para ratificar el borrador, como sucede en todo país democrático”.
Después de que las ONG que vigilan el referéndum llamaran a su repetición a causa de amplias irregularidades registradas en la primera fase, el nivel de participación puede haberse encogido aún más en la segunda. Una de las infracciones más graves fue la ausencia o suplantación de los jueces encargados de velar por la integridad de la votación. Al menos la mitad boicotearon el referéndum, lo que motivó que se haya realizado en dos fases. Para evitar suspicacias, los magistrados colgaron al lado de las urnas una fotocopia del carné que les acredita como jueces.
http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/22/actualidad/1356164882_234178.html

viernes, 21 de diciembre de 2012

Le "bantoustan" de Palestine


Le monde entier est contre nous" est l'antienne psychologique des dirigeants israéliens. Il ne se passe pas de semaine sans que le premier ministre, Benyamin Nétanyahou, et Avigdor Lieberman, son ex-ministre des affaires étrangères inculpé par la justice, ressassent cette fable, en s'appuyant sur le souvenir de l'Holocauste : la victimisation reste un ciment efficace de l'unité nationale israélienne.

Parce qu'elle met en exergue les dangers de la colonisation, qui ruine l'espoir des Palestiniens de voir naître un jour un Etat indépendant viable, la presse occidentale est jugée anti-israélienne, une accusation qui, souvent, dissimule mal celle de l'antisémitisme.
L'éditorialiste israélien le plus réputé, Nahum Barnéa, du Yediot Aharonot, serait-il plus légitime ?
Voici son jugement : "Nétanyahou et Lieberman ont fait leurs choix : entre le processus de paix et la perpétuation du statu quo, ils ont choisi le second ; entre le choix de la solution à deux Etats et un "bantoustan" [palestinien], ils choisissent le "bantoustan"; entre Abou Mazen [surnom de Mahmoud Abbas, président de l'Autorité palestinienne] et le Hamas, ils choisissent le Hamas ."
EHOUD OLMERT N'EN FAIT PAS PARTIE
Une analyse sévère, à l'opposé de celle des hommes politiques qui soutiennent le premier ministre, en se situant à droite, voire à l'extrême droite, du spectrepolitique.
Ehoud Olmert n'en fait pas partie. Pour l'ancien premier ministre, ils mènent "une politique diamétralement opposée aux intérêts existentiels d'Israël". "Nous renforçons les forces extrémistes ayant à leur tête le Hamas et le Djihad islamique, et nous affaiblissons les forces modérées avec lesquelles il pourrait être possible d'engager un dialogue ."
Ce cri d'alarme de M. Olmert ne sera pas entendu car il se situe à contre-courant de la radicalisation de la société israélienne, et surtout parce que l'Etat juif est en campagne électorale.
D'ici au scrutin législatif du 22 janvier 2013 et sans doute au-delà, aucune voix consensuelle ne se fera entendre en Israël, et les chances d'un frémissement du processus de paix israélo-palestinien sont nulles.
NE PAS ÊTRE DÉPASSÉ PAR NAFTALI BENNETT
La préoccupation politique de M. Nétanyahou, c'est de ne pas être dépassé sur sa droite par Naftali Bennett, chef du parti Habayit Hayehoudi, et ce en dépit de l'éviction des "modérés" lors des primaires de son parti, le Likoud.
Le premier ministre suit les conseils du très républicain consultant new-yorkaisArthur Finkelstein : ne pas s'abaisser au niveau d'adversaires qui veulent mettreen cause son bilan social et économique, parler toujours de la sécurité d'Israël, et surtout construirecoloniser "dans toutes les zones qui sont sur la carte [de ses]intérêts stratégiques".
M. Nétanyahou a le cuir politique épais : que l'Union européenne se dise"consternée" par la relance de la colonisation visant à punir les Palestiniens d'avoirobtenu aux Nations unies un statut d'Etat observateur non membre, que Rahm Emanuel, maire de Chicago et proche de Barack Obama, apparente celle-ci à une trahison de M. Nétanyahou, après que Washington eut accordé un soutien implicite à la guerre de Gaza de la mi-novembre, voilà qui relève de l'épiphénomène diplomatique.
UNE CÉCITÉ HISTORIQUE
Les dirigeants israéliens veulent ignorer leur isolement international et se refusent à admettre que le vote de l'ONU est une reconnaissance implicite de la Palestinedans les frontières de 1967, un cadre qui borne aussi celles de l'Etat juif.
La communauté internationale soutient le principe de deux Etats. Problème : tout montre que M. Nétanyahou, comme s'il était victime d'une cécité historique, n'en veut pas.
La fuite en avant de la colonisation donne du grain à moudre aux éléments radicaux du mouvement palestinien, à Gaza comme en Cisjordanie ; elle accentue le phénomène de la "peau de léopard" que forment des enclaves palestiniennes sans continuité territoriale ; elle mène Israël vers un Etat binational, lequel, parce qu'il n'accordera pas des droits égaux à l'inexorable majorité arabe, transformera Israël en démocratie parlementaire dictatoriale.
Bien des experts israéliens affirment qu'en laissant le Hamas exploiter sa "victoire politique" lors de la guerre de Gaza, M. Nétanyahou a choisi le camp le plus ultra, pour mieux affaiblir M. Abbas, et ainsi torpiller la solution de deux Etats.
Le calcul n'a rien d'original : la division du mouvement palestinien est une constante de la politique menée par M. Nétanyahou.
IMPOSER SA STRATÉGIE POLITIQUE AU FATAH
Mais celle-ci peut avoir des effets inattendus : enhardi et auréolé par sa résistance aux bombardements israéliens, le Hamas est en train d'imposer sa stratégie politique au Fatah, le parti de M. Abbas. En son sein, le rééquilibrage s'est effectué au profit des faucons.
Lorsque Khaled Meschaal, chef du bureau politique réputé modéré, exhorte à libérer la Palestine "de la mer au fleuve", peut-être est-il gagné par l'euphorie de la victoire, mais peut-être aussi M. Abbas se berce-t-il encore d'illusions sur la réconciliation palestinienne.
Dans l'immédiat, le Hamas pose des jalons pour une possible reconquête politique de la Cisjordanie.
C'est une perspective qui devrait inquiéter autant le chef de l'Autorité palestinienne... que l'apprenti sorcier Benyamin Nétanyahou.
lzecchini@lemonde.fr
Laurent Zecchini, correspondant à Jérusalem

Dos años de revolución



Hoy se celebra el segundo aniversario del inicio de la revolución tunecina y, con ella, de la Primavera Árabe. Todo ha cambiado, pero nada ha cambiado. El mundo árabe ya no volverá a ser el mismo, pero sigue siendo el mismo, porque los cambios que se han registrado son más formales que estructurales y las reformas avanzan a paso de tortuga.

Un hecho que evidencia el creciente malestar de la población es el apedreamiento del presidente tunecino Moncef Marzuki en la localidad de Sidi Bouziz, donde arrancó la revuelta tras la inmolación de un vendedor ambulante. Es cierto que el dictador ya no está y que se han celebrado elecciones legislativas, pero poco ha cambiado en la vida cotidiana de los tunecinos. Como señala oportunamente Sami Nair en El País, "lo que parece obvio es que los islamistas no tienen respuesta a los desafíos de las sociedades árabes, pues el problema clave no tiene nada que ver con la religión. Es moral y económico: los sublevados, por doquier, luchaban contra la corrupción, la humillación, la arbitrariedad, la violación de los derechos de las personas, la miseria, el desempleo... Interpretar esta situación con parámetros religiosos es una estafa".
 
En Egipto, el segundo país que se sumó a la Primavera Árabe, la situación se complica día tras día. El abismo que separa a los islamistas del resto de la población no deja de ensancharse. La primera vuelta del referéndum constitucional ha evidenciado la división de la calle egipcia y, también, el creciente malestar con la gestión de los Hermanos Musulmanes, que interpretaron su victoria en las elecciones legislativas y presidenciales como un que en blanco. La nueva Constitución, que no se ha consensuado con el resto de las formaciones de la escena política egipcia, traiciona el espíritu de la revolución, tanto por el contenido (que vulnera numerosos derechos fundamentales) como por la forma (ya que enlaza con el 'ordeno y mando' de la época mubarakista).

Para sorpresa de los sectores islamistas, los primeros resultados del referéndum han sido mucho más ajustado de lo que cabía esperar. Según Al-Ahram, el sí habría obtenido un 56,5% de los votos frente al 43,5% del no. O, lo que es lo mismo: 4.595.311 frente a 3.536.838. En El Cairo, un 56,9% de los votantes habría rechazado en nuevo texto constitucional, frente a un 43,1% que lo habría apoyado, lo que únicamente puede interpretarse como un varapalo para el presidente Mohamed Morsi, que ha tensado tanto la cuerda que en cualquier momento podría romperse.

Lo más relavante, en mi opinión, es el voto anti-Mursi de estas elecciones y la capacidad de la oposición para movilizar a los sectores contrarios a los islamistas. El Frente de Salvación Nacional, que agrupa a los principales miembros de la oposición, ha utilizado este referéndum como un ensayo de cara a las elecciones legislativas que tendrán lugar en la segunda quincena de febrero de 2013 (tal y como señalé el saábado a RTVE.es). En el caso de que logren vencer sus diferencias y plantear una plataforma conjunta de cara a esa cita electoral, la sorpresa podría ser mayúscula ya que estarían capacitados para cuestionar la hegemonía islamista.
en http://proximooriente.blogspot.com.ar/2012/12/dos-anos-de-revolucion.html